Pakistán: Afectados por inundaciones fustigan al gobierno

KAMP KOROONA, Pakistán (AP). Al amanecer del lunes, Faisal Islam se sentó en el terraplén de una carretera en el norte de Pakistán _el único terreno seco que pudo hallar_ y criticó severamente al gobierno por no proveerle ayuda casi una semana después de que comenzaron las peores inundaciones en la historia del país.

El gobierno ha desplegado a miles de soldados y socorristas civiles para rescatar a unas 28,000 personas que se estima quedaron atrapadas por las inundaciones, distribuir comida y recoger los cadáveres del desastre. Hasta el momento hay 1,100 muertes confirmadas por las inundaciones que han causado intensas tormentas monzónicas.

Pero la magnitud del desastre es tan grande que muchas personas consideran que las autoridades no hacen nada. Ese disgusto representa un peligro para el ya abrumado gobierno, que ahora debe competir con los movimientos islámicos que también distribuyen ayuda en una región con una fuerte influencia del Talibán.

"Esta es la única camisa que tengo. Todo lo demás está sepultado", dijo Islam, rodeado de cientos de personas en albergues improvisados construidos con sábanas sucias y lonas de plástico.

Como muchos otros habitantes de la provincia de Khyber-Pakhtoonkhwa, al noroeste de Pakistán, las personas que acamparon en la carretera se aventuraron a vadear el agua estancada para llegar a sus hogares y salvar lo que quedaba de sus pertenencias, por lo general algunos platos y sillas.

El ejército les ha dado algo de aceite de cocina y azúcar, pero Islam dijo que hace falta mucho más. "Necesitamos tiendas. Sólo mira alrededor", expuso.

Las desastrosas inundaciones ocurrieron en momentos en que el débil e impopular gobierno paquistaní tiene dificultades para avivar la titubeante economía y libra una guerra contra los rebeldes talibanes que ha cobrado miles de vidas en los últimos años.

Estados Unidos y la ONU anunciaron el fin de semana que aportarán 10 millones de dólares cada uno en asistencia. Estados Unidos también envió botes de rescate, unidades potabilizadoras de agua, puentes de acero prefabricados y miles de comidas preparadas que los soldados paquistaníes arrojan desde helicópteros a los damnificados.

"Pakistán es un pueblo amigo y un aliado, y Estados Unidos está con ellos", dijo la secretaria de Estado, Hillary Rodham Clinton, en un comunicado.

La ONU estima que un millón de personas resultaron afectadas por las inundaciones a lo largo y ancho del país.

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