Pandilleros de EEUU presentes en cárceles centroamericanas

SAN DIEGO (AP). El incendio carcelario más mortífero ocurrido en un siglo ha centrado la atención es un desdichado fenómeno exportado desde Estados Unidos a la América Central: las pandillas callejeras.

Las prisiones de Honduras y el resto de Centroamérica están llenas de reclusos que pertenecen a pandillas con raíces en el sur de California. Los refugiados de las guerras civiles de la región se inclinaron por un nuevo tipo de violencia en las calles de Los Angeles en la década de 1980.

Cuando Estados Unidos aceleró las deportaciones de delincuentes en la década de 1990, trajeron a El Salvador, Guatemaña y Honduras sus hábitos brutales. En todos esos países había escasa presencia policial y un sistema de prisiones inadecuado. El resultado fue una creciente violencia entre pandilleros, y un abuso policial generalizado cuando las autoridades comenzaron las redadas de sospechosos por tener tatuajes relacionados con las pandillas.

Algunos, como muchos de los 357 muertos en el incendio del parte en Comayagua, no habían sido siquiera acusados de delito alguno.

"Se trató de la tormenta perfecta, al llegar a un país que no estaba preparado y carente de infraestructuras", dijo el detective de la policía de Los Angeles Frank Flores, que desde 1999 combate las pandillas con lazos centroamericanos.

Las víctimas del incendio del martes siguen sin identificar, y no quedó en claro cuántos reclusos tenían lazos con las pandillas estadounidenses _ la más conocida de las cuales es la Mara Salvatrucha (MS-13), y la 18th Street. Empero, un informe del gobierno de Honduras, enviado este mes a las Naciones Unidas, dijo que el 57% de unos 800 reclusos en la granja-prisión de Comayagua, al norte de la capital, aguardaban a ser juzgados o se encontraban detenidos bajo sospechas de ser pandilleros.

Alberto Mendoza, un inmigrante que sobrevivió al incendio, dijo el jueves que sus miembros de la MS-13 y 18th Street se llevaban bien en prisión. Dijo ser un ex miembro de la 18th Street.

"Formamos parte acá de la misma comunidad, no somos enemigos", dijo Menzoza, de 32 años. Las pandillas "forman parte de nuestro pasado. Si alguien lo menciona, damos un aviso y no vuelven a hacerlo".

Las pandillas no solamente se han extendido de Los Angeles a la América Central. Se han diseminado por todo Estados Unidos.

La MS-13 tiene de 30.000 a 50.000 miembros y socios en todo el mundo, incluyendo de 8.000 a 10.000 en Estados Unidos, según la última Valoración Nacional sobre la Amenaza de Pandillas, publicada por el FNI en el 2009. Sus bandas operan en Atlanta, Dallas y Washington.

Según el FBI, la pandilla 18th Street tienen al parecer el mismo número, presente en 44 ciudades estadounidenses de 20 estados.

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