Pánico en la ciudad paquistaní de Karachi tras el arresto en Londres del líder del partido local

La ciudad paquistaní de Karachi vivió este martes escenas de pánico porque los habitantes temen una ola de violencia tras el arresto en Londres del líder del partido local, Altaf Hussain.

La policía de Londres arrestó el martes a Hussain por su presunta implicación en un caso de malversación de fondos, indicaron fuentes concordantes.

El partido Muttahida Qaumi Movement (MQM) controla con mano de hierro esta ciudad de 20 millones de habitantes donde reina la violencia.

Tras su detención, anunciada en directo por las cadenas de televisión paquistaníes, muchas familias corrieron a comprar víveres por temor a un ola de enfrentamientos en una ciudad donde la violencia es cotidiana.

"No sabemos durante cuanto tiempo cerrarán los comercios" dijo a la AFP Razi Begum, una mujer con velo de 45 años que esperaba en una tienda de alimentos llena de gente. Los empleados abandonaron sus trabajos y muchos comercios cerraron sus puertas.

Varios grupos de manifestantes incendiaron al menos seis autobuses, un coche y cinco rickshaws en varios puntos de la ciudad, explicaron fuentes de la policía local.

Las autoridades de Pakistán cerraron la estación de trenes de Karachi pero el tráfico aéreo en el aeropuerto de Jinnah no está interrumpido.

Por su parte el Reino Unido anunció el cierre temporal de su consulado en Karachi, donde la policía estaba en estado de alerta, indicó un portavoz a la AFP.

Tras el arresto de su jefe, que también tiene pasaporte británico, el MQM hizo un llamamiento a la calma.

"Pedimos a nuestros partidarios que sean pacíficos, estén tranquilos y sigan unidos", dijo a la AFP Khawaja Izhar ul Hassan, un alto responsable del partido.

El MQM basa su poder en los "mohajirs", los musulmanes que llegaron de India tras la independencia de Pakistán en 1947 y se instalaron principalmente en Karachi, donde las fricciones con la población han ido en aumento con los años.

Altaf Hussain se exilió a Londres en 1992, cuando las autoridades pakistaníes lanzaron la operación "Clean Up" para acabar con la violencia y la rivalidad política en la ciudad.

El líder del MQM sigue dirigiendo desde Londres su partido, al que se le atribuyen todo tipo de negocios ilegales así como el asesinato de muchos de sus opositores.

El año pasado la violencia en Karachi dejó más de 2.500 muertos, el peor balance desde que la policía empezó a llevar un registro a principios de los años 1990.


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