Papa reanuda actividad tras problemas de salud

El papa Francisco lució cansado pero tranquilo al regresar el domingo a la actividad pública tras una serie de citas canceladas por problemas de salud. Francisco pareció aguantar bien durante la misa solemne de más de 90 minutos en la basílica de San Pedro en honor de los santos Pedro y Pablo, en la que impuso el palio a cinco arzobispos metropolitanos latinoamericanos.

El Vaticano ha restado importancia a las cancelaciones, incluso una de última hora el viernes, porque el pontífice de 77 años padecía un problema "leve" de salud.

Francisco, a menudo riendo o sonriendo, charló con cada uno de los 24 arzobispos arrodillados ante él para recibir una banda blanca de lana para simbolizar el poder episcopal compartido.

Una hora después de la ceremonia, saludó a la gente reunida en la plaza de San Pedro desde una ventana del Palacio Apostólico. Pidió a los líderes iraquíes que empleen el diálogo para salvar la unidad nacional y evitar más combates en el país.

El papa pidió a los fieles, como lo ha hecho recientemente en actos públicos, que recen por él. "Por favor no se olviden de orar por mí".

Tanto la petición de que recen por él como su reciente ocurrencia de que el trabajo de un papa puede afectar la salud, combinado con la cancelación de varias actividades en las semanas anteriores ha desatado la preocupación por la posibilidad de que Francisco esté enfermo.

El Vaticano insistió el viernes que "no hay razones para preocuparse por la salud del papa".

El 29 de junio, cuando se festeja a los fundadores de la iglesia, San Pedro y San Pablo, es una fecha de gran importancia para la curia. Francisco dio una entrevista al periódico romano Il Mesaggero para enmarcar la efeméride.

"Lo vi en buena forma", dijo el domingo su entrevistadora, Franca Giansoldati, a la cadena de televisión Sky TG24 TV. "No lucía muy cansado, sin rastros que reflejaran la alarma de estos días" en torno a su salud.

En la entrevista el papa dijo haber aprendido una expresión romana: "Vive y deja vivir".

En la fiesta religiosa, Francisco impuso el palio a cinco arzobispos metropolitanos latinoamericanos, en una misa solemne en la basílica de San Pedro.

El palio, símbolo de comunión con el pontífice, consiste en una estola confeccionada con lana de corderos bendecidos por el papa, que se coloca sobre los hombros de los nuevos arzobispos nombrados el último año.

Recibieron el palio al arzobispo de La Serena (Chile), monseñor René Osvaldo Rebolledo; de Montevideo (Uruguay), Daniel Fernando Sturla; San José de Costa Rica, José Rafael Quirós; de Pouso Alegre (Brasil), José Luiz Majella Delgado y de Porto Alegre (Brasil), Jaime Spengler.

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