Partidarios y detractores de "píldora" salen a las calles

SANTIAGO DE CHILE (AP). Partidarios y detractores de la distribución de la "píldora del día después" midieron fuerzas en las calles de Santiago, en una guerra de gritos y bajo una fuerte custodia policial, que los mantuvo separados.

Unos 500 trabajadores de la Confederación de Funcionarios de la Salud, Confusam, marcharon unas 12 cuadras en protesta por el dictamen del Tribunal Constitucional (TC), que esta semana prohibió la distribución del medicamento en los consultorios públicos.

Otros 100 manifestantes, mayoritariamente adolescentes, se reunieron en el frontis del Ministerio de Salud para apoyar el fallo del TC.

Durante más de media hora ambos grupos quedaron frente a frente, separados por la calzada y policías que formaban barreras. El enfrentamiento fue verbal y a través de megáfonos, hasta que los funcionarios de la salud siguieron su marcha hasta la Plaza de Armas, distante un par de cuadras, sin que ocurrieran incidentes.

Un funcionario del Ministerio de Salud, doctor Ricardo Fábrega, reconoció que en Santiago paralizó cerca del 80% de los consultorios estatales, dejando a miles de personas sin atención, exceptuados los casos graves.

El TC sólo autorizó la venta con receta en las farmacias, donde el sobre con dos píldoras de Levonorgestrel, conocidas como "píldora del día después", se adquiere por el equivalente a unos 25 dólares.

El tribunal acogió la demanda de diputados conservadores de oposición y declararon inconstitucional el decreto supremo con el que la presidenta Michelle Bachelet había permitido la distribución de la píldora para frenar el creciente número de embarazos no deseados y los abortos.

La mandataria también quiso que la píldora estuviera al alcance de pobres y ricos.

El gobierno dijo que acatará el fallo.

Empero, algunos alcaldes oficialistas, de quienes dependen los consultorios públicos, han dicho que buscarán la forma de seguir distribuyendo el fármaco, quizás a través de ONG.

La Iglesia Católica exhortó al acatamiento del dictamen y en un comunicado dijo que las ONG dispuestas a repartir la píldora dependen de remesas económicas del exterior.

Estadísticas farmacéuticas señalan que el Levonorgestrel es comprado mayormente en las farmacias de los barrios más acomodados, mientras en la periferia más pobre no son adquiridas por su alto costo, lo que incide en embarazos de adolescentes no deseados.

La controversia en torno a la píldora se da entre quienes afirman que si se usa como anticonceptivo de emergencia, interfiere con procesos que aparecen antes de la fecundación. Pero los que opinan que lo que hace la píldora es impedir la anidación del óvulo fecundado, es decir, que es abortiva.

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