Pérdida de turbinas de avión caído dificulta investigación

NUEVA YORK (AFP). La investigación sobre la caída al Hudson de un avión con 155 ocupantes que sobrevivieron se topó con un primer obstáculo este viernes, cuando los investigadores federales constataron que las dos turbinas del aparato se desprendieron y están perdidas en el lecho del río.

Las turbinas, admitió en rueda de prensa Kitty Higgins, miembro del equipo de la Oficina nacional de seguridad en el transporte (NTSB) de Estados Unidos que investiga el accidente, "son una pieza muy importante del rompecabezas".

El Airbus A-320 accidentado seguía sumergido casi totalmente en el agua hoy viernes, amarrado a un muelle en el extremo sur de Manhattan (Nueva York, noreste), hasta donde había sido remolcado vacío horas después del accidente el jueves, en el que los 155 ocupantes del aparato se salvaron gracias a la pericia del piloto que logró acuatizar.

"Ninguna de las dos turbinas sigue unida al avión", dijo Higgins, agregando que "no es algo inusual para este tipo de impacto". Se utilizarán sonares y equipos de buzos para dar con los dos motores en el lecho del caudaloso río.

La investigadora indicó además que hasta el momento no ha sido posible recuperar las "cajas negras" que graban los datos del vuelo.

Recuperarlas será la primera tarea una vez que el aparato sea retirado del agua, tarea prevista el sábado a las 10H00 de la mañana (15H00 GMT). "Recuperar los grabadores no fue posible dentro del agua", admitió Higgins.

Se desconoce por el momento la causa de la avería sufrida por el avión tras despegar del aeropuerto neoyorquino de La Guardia con destino a Charlotte en Carolina del Norte y que provocó su caída menos de cinco minutos después.

Un equipo de 20 personas del NTSB dirigido por el veterano investigador Robert Benzon comenzó a trabajar el viernes en Nueva York para determinar las causas exactas del accidente. Se sospecha que puede haber sido provocado por la colisión con una o más aves, que frecuentemente se encuentran en la zona.

Higgins precisó que los investigadores comenzaron a entrevistar a los cinco miembros de la tripulación que iban a bordo del avión y que se les efectuaron los tests antidrogas de rutina.

La entrevista con el piloto, Chesley Sullenberger, cuya pericia permitió evitar una tragedia, está prevista para el sábado, aclaró Higgins.

Tras su hazaña, Sullenberger se convirtió en héroe nacional en las primeras planas de los diarios, el presidente George W. Bush elogió destreza y el alcalde de Nueva York Michael Bloomberg le entregó las llaves de la ciudad.

La historia con final feliz fue como un bálsamo para los neoyorquinos, trastornados desde los ataques terroristas de 2001 cuyo espectro vuelve a evocarse cada vez que se produce una situación de emergencia en la ciudad.

"Hemos visto una gran cantidad de heroísmo ayer en el Hudson", dijo Michael Bloomberg, en una ceremonia en la que entregó reconocimientos a los rescatistas que participaron en la espectacular y rápida operación de socorro.

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