Pertenencias de Arafat cuentan historia de lucha palestina

RAMALA, Cisjordania (AP). El fallecido líder palestino Yaser Arafat tenía la habilidad de convertir en símbolos los objetos de su vida cotidiana, como el pañuelo blanco y negro que vestía en la cabeza y que transformó en un sinónimo de la lucha de su pueblo.

Seis años después de su muerte, quienes custodian su memoria recogen miles de objetos _desde fotografías a pistolas, desde sus conocidas gafas de sol a los trajes de estilo militar que vestía_ para exhibirlos en un museo en construcción en sus oficinas en Ramala, el mismo lugar donde pasó los últimos tres años de su vida, sitiado por militares israelíes.

The Associated Press tuvo acceso en exclusiva a una parte de la colección, que incluía el último pañuelo _conocido como kaffiya_ que Arafat vistió antes de que lo evacuaran de su base en helicóptero. Murió dos semanas después, el 11 de noviembre de 2004, en un hospital francés.

También había una radio a transistores y un Corán, que presuntamente Arafat dejó en una casa cisjordana en que se refugió durante la guerra de los Seis Días, en 1967.

Durante sus cuatro décadas de liderazgo, Arafat fue una figura compleja y polémica, ya que algunos lo consideraban un terrorista y otros el padre del movimiento nacional palestino. Su vida nómada, reuniones hasta altas horas de la noche y gestos públicos cargados de dramatismo generaron una fascinación por él que perdura aún hoy.

Sus pertenencias y los relatos de su antiguo guardaespaldas Emad Abu Zaki pintan a Arafat como un hombre austero, a pesar de que manejaba grandes sumas de dinero y de que él y sus compañeros fueron acusados de corrupción.

El último pañuelo que usó aún tiene manchas amarillas y no ha sido lavado, dijo Tami Rafidi, curador de la Fundación Yaser Arafat.

"Decidimos mantenerlo como está", dijo. "Representa los últimos días antes que se fuera".

El guardaespaldas Abu Zaki, de 47 años, acompañó a Arafat desde 1988 hasta su muerte. Recordó que la vida era dura durante el sitio, impuesto en enero de 2002 luego de una ola de atentados suicidas palestinos que mataron a decenas de israelíes. Arafat tenía dos uniformes militares y vestía uno cuando sus guardias lavaban el otro. A veces, reparaba su propia ropa, dijo Abu Zaki.

Fayez Mohamad, de 86 años, donó la radio y el Corán, que quedaron en su casa del pueblo de al-Auja luego que albergó a Arafat durante la guerra, en la que Israel ocupó Cisjordania, la Franja de Gaza y Jerusalén oriental. Los palestinos reclaman desde entonces estos territorios para su futuro estado independiente.

Arafat llegó una noche a pedir refugio con otros dos combatientes palestinos, dijo Mohamad, que no lo reconoció de inmediato porque aquél se identificó con su nombre de guerra "Abu Amar". Arafat se quedó dos días hasta que las fuerzas israelíes se acercaron.

Mohamad dijo que mantuvo la radio oculta muchos años, porque el nombre de Arafat estaba grabado en el compartimento para las pilas y temía sufrir represalias por haberlo albergado.

En la década de 1970, Arafat se hizo conocido a nivel mundial, luego de una serie de secuestros y ataques con que los palestinos intentaron llamar la atención de la comunidad internacional a su lucha. En 1974, habló ante la Asamblea General de Naciones Unidas, donde entró con una rama de olivo y una pistolera.

Recolectar las pertenencias de Arafat ha sido difícil, ya que hay muchas desperdigadas por el mundo árabe, incluidas las bases que tuvo en Jordania, Líbano y Túnez. Su sobrino Nasser al-Qidua explicó que la mayor parte aún no ha llegado a Cisjordania.

Muchos objetos están en la Franja de Gaza, donde Arafat formó un gobierno autónomo en 1994, pero la milicia islámica Hamas _que hoy gobierna el territorio tras expulsar a Mahmud Abbas, sucesor del líder, en 2007_ no ha entregado ninguno hasta ahora. Allí está el Premio Nobel de la Paz que Arafat compartió en 1994 con los mandatarios israelíes Yitzhak Rabin y Shimon Peres.

Autoridades de Hamas no quisieron hacer declaraciones sobre el tema.

El museo, que costará 3,4 millones de dólares, se comenzó a construir en 2010 y abrirá a fines de 2011. Además de recordar a Arafat, busca contar la historia de los palestinos, dijo Rafidi, el curador.

"Se trata de que Yaser Arafat represente al pueblo, represente a la nación, represente la lucha", explicó.

En Israel, obviamente, el líder palestino no tiene la misma popularidad. Raanan Gissin, colaborador del ex primer ministro Ariel Sharon, el gran rival de Arafat, dijo que el mandatario primero pensó que el palestino podría ayudar a alcanzar un acuerdo de paz, pero Sharon decidió encerrarlo en su base cisjordana cuando se convenció de que Arafat volvía a recurrir a la violencia tras el colapso del diálogo de paz, dijo Gissin.

Muchos palestinos aún creen que Israel envenenó a Arafat, opinión que comparte su sobrino. "Estamos convencidos de que encontraremos pruebas", dijo al-Qidua, que fuera representante de la Organización para la Liberación de Palestina ante la ONU.

Gissin descartó la acusación, ya que dijo que la meta de Sharon era aislar a Arafat, no matarlo.

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La periodista de The Associated Press Dalia Nammari contribuyó a este despacho desde Jerusalén.

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