Pierde rumbo plan de Obama para el Medio Oriente

Cinco años después de comprometerse a relanzar las relaciones de Estados Unidos con el Medio Oriente y mejorar la imagen del país en el mundo musulmán, la estrategia regional del gobierno del presidente Barack Obama parece estar perdiendo el norte.

El presidente ha tenido que enfrentarse a sucesos inmediatos y ominosos desde Afganistán hasta Turquía en medio de una fuerte batalla por el poder en Irán y Arabia Saudí, y ha ajustado el gran plan de su primer período para restaurar la talla e influencia de Estados Unidos en el Medio Oriente.

Ahora es una versión menor que parece basarse en respuestas ad hoc dirigidas a meramente mantener la relevancia de Estados Unidos en un entorno cada vez más volátil y hostil.

La administración de Obama se ha visto obligada a hacer frente a tres años de guerra civil en Siria. La oposición respaldada por Occidente batalla por derrocar un gobierno autocrático y repeler a combatientes islámicos que también están desestabilizando a los vecinos del Líbano e Irak, donde al-Qaida ha vuelto a las suyas menos de tres años después de la retirada de las fuerzas estadounidenses.

Estados Unidos se esfuerza por identificar una postura coherente sobre Egipto después del derrocamiento del primer presidente elegido democráticamente y se ha esforzado por no llamar golpe a la transferencia de poder.

Washington pierde la paciencia con el presidente afgano Hamid Karzai, quien se niega a firmar un acuerdo de seguridad con Estados Unidos. El pacto permitiría la permanencia de algunos militares estadounidenses en el país para asistir al ejército afgano a mantener a los talibanes a raya después que conflicto militar más prolongado de la historia de Estados Unidos concluya el 31 de diciembre.

Por su parte, el secretario de Estado John Kerry trata de forjar un acuerdo de paz entre Israel y los palestinos contra la resistencia de ambas partes, en una cruzada que algunos desestiman calificándola de quijotesca.

Pero aparte de los esfuerzos de Kerry, el equipo de seguridad nacional de Obama parece haberse decidido por un enfoque libre ante los desarrollos en Siria, Irak, el Líbano, Libia y Egipto.

Esto ha provocado críticas y preocupaciones, hasta de aliados tradicionales como los saudíes, quienes, al igual que los israelíes y muchos legisladores federales, se muestrean recelosos, y en ocasiones abiertamente opuestos, al acercamiento del gobierno con Irán.

Naturalmente, funcionarios del gobierno se apresuran a rechazar sugerencias de indecisión, debilidad o conveniencia política, alegando que el presidente adopta iniciativas diplomáticas que son pragmáticas y han sido bien estudiadas para cada región problemática, con el fin de reducir lo que los funcionarios creen era la dependencia del presidente George W. Bush del poder militar y las tácticas de presión.

Y aunque la crisis que atenaza al Medio Oriente no es culpa de Obama, hay temores cada vez mayores de que la política de Estados Unidos en el Medio Oriente ha quedado sin rumbo y se limita a reaccionar, y puede contribuir a un empeoramiento de la situación y al surgimiento del extremismo islámico, principalmente en Siria e Irak.

Y el gobierno ha sido acusado de no prestar la debida atención a muchos países a la vez que se centra en un escurridizo acuerdo entre israelíes y palestinos.

"El deterioro de la situación en esta región es asombroso", dijo el senador Lindsey Graham, republicano por Carolina del Sur a los reporteros en una conferencia de prensa en Jerusalén tres días después de comenzar el nuevo año, mientras Kerry realizaba su décimo viaje a Israel y los territorios palestinos.

"Israel está rodeado por todas partes de regímenes que se desmoronan. Los iraníes avanzan en su plan de tener un arma nuclear. Siria se convierte en un cáncer que afecta a toda la región. Yo deseo la paz. Pero por sobre todas las cosas, deseo ver liderazgo, liderazgo de mi país en momentos que el mundo lo necesita".

"La política del gobierno de Estados Unidos es que la diplomacia debe ser la primera opción", dijo el viernes Jen Psaki, portavoz del Departamento de Estado, quien señaló que Obama y Kerry han relanzado conversaciones de paz en el Medio Oriente, abierto conversaciones directas con Irán y tomado decisiones para sacar las armas químicas de Siria ni ataques militares.

Psaki señaló que este fin de semana Kerry se reunirá con partidarios de la oposición siria y funcionarios de la Liga Arabe en París para discutir la situación en Siria y el proceso de paz.

"Alegar que no participamos activamente en esfuerzos diplomáticos en todo el mundo es completamente inexacto y carece de base", dijo Psaki.

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