Pingüino perdido es liberado en el sur de Nueva Zelanda

WELLINGTON (AP). Necesitó un pequeño empujón para deslizarse a lo largo de un tobogán prefabricado. Una vez en el agua, sacó la cabeza para dar un último vistazo y después desapareció.

El pingüino emperador apodado "Happy Feet" regresó a su hogar en las aguas de la Antártida luego de un largo viaje que lo llevó hasta las costas de Nueva Zelanda, donde se ganó el cariño y la atención del público.

Happy Feet fue liberado en el océano al sur de Nueva Zelanda el domingo, más de dos meses después de que llegó a una playa ubicada a 3.000 kilómetros (2.000 millas) de su hogar y se convirtió de inmediato en una celebridad.

En una entrevista a través de un teléfono satelital y a bordo de la embarcación de investigaciones oceanográficas Tangaroa, la veterinaria Lisa Argilla, del Zoológico de Wellington, indicó que la liberación de Happy Feet fue notablemente tranquila a pesar de que la embarcación era levantada por las enormes olas del implacable Océano Antártico.

Argilla dijo que los integrantes de la tripulación del barco llevaron la jaula del pingüino hasta el puente de la embarcación para su salto de despedida.

La tripulación ya había apagado los motores y había colocado un tobogán hecho con lona que fue mojado con una manguera.

Sin embargo, cuando abrieron la puerta de la jaula, el pingüino no mostró ningún interés por marcharse.

"Tuve que darle una pequeña palmada en la espalda", dijo Argilla.

El pingüino se deslizó por el tobogán de lona sobre su estómago y con las patas por delante, refirió la veterinaria. Más adelante resurgió a unos dos metros de la embarcación, miró a la tripulación y desapareció.

"Estaba realmente contenta de verlo marcharse. La mejor parte de mi trabajo es cuando uno logra liberar animales de vuelta a naturaleza justo donde deben de estar", agregó.

El pingüino, de un metro de alto (tres pies) fue hallado el 20 de junio en la isla Peka Peka, unos 65 kilómetros (40 millas) al noroeste de Wellington, la capital de Nueva Zelandia.

Fue la primera vez en 44 años en que un pingüino emperador es visto en Nueva Zelanda.

Al principio, las autoridades de conservación del Medio Ambiente dijeron que esperarían a que la naturaleza tomara su curso con el pingüino, para que éste regresara por sí mismo a la Antártida.

Sin embargo, pronto resultó claro que la salud del ave se estaba deteriorando, pues estaba tragando arena de la playa, seguramente confundiéndola con nieve, que es la manera como los pingüinos emperador se abastecen de agua cuando están en la Antártida.

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Para dar seguimiento al viaje de regreso a casa de Happy Feet, visite http://www.wellingtonzoo.com/

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