Plan de Obama para la frontera es similar al de Bush

PHOENIX ( AP). El plan de Barack Obama de enviar 1,200 elementos de la Guardia Nacional para reforzar la vigilancia de la frontera con México parece una versión en escala reducida del proyecto de su predecesor George W. Bush.

En los círculos policiales se dice que los 6,000 guardias nacionales que despachó Bush a la frontera entre mediados del 2006 y mediados del 2008 mejoraron la situación de seguridad. No obstante, tanto entonces como ahora hay sectores que afirman que las restricciones que se fija al alcance de la misión le restan peso.

Algunos elementos de las fuerzas de seguridad que actúan en la frontera expresan temor de que el presidente Obama repita los mismos errores de Bush al disponer que los efectivos desempeñen únicamente tareas de apoyo, como vigilancia e instalación de luces, y no están autorizados a realizar arrestos y enfrentar a contrabandistas. También apuntan que el tamaño del contingente --un quinto del que despachó Bush-- es demasiado pequeño como para tener impacto alguno en una frontera de 3,200 kilómetros (2,000 millas).

El sheriff del Cochise County, Larry Dever, cuya jurisdicción incluye un tramo de unos 130 kilómetros (80 millas) de la frontera entre México y Arizona, afirmó que los 1,200 soldados podrían ser efectivos si son desplegados en un sector reducido de la frontera. " Pero si los desplegamos a lo largo de toda la frontera, será como escupir con viento en contra", dijo Dever.

El plan de Obama contempla que los guardias realicen tareas de vigilancia, inteligencia y reconocimiento, de capacitación y análisis, y de apoyo en la lucha contra el narcotráfico. Apuntalarán a la Patrulla de Fronteras mientras el Servicio de Protección de Aduanas y Fronteras recluta y entrena más efectivos. Obama también dijo que pedirá 500 millones de dólares para la protección de la frontera.

El procurador general de Arizona Terry Goddard, un demócrata que ha llevado a juicio a bandas de traficantes de drogas y de indocumentados, opinó que el plan es un buen primer paso, pero que estima que hacen falta más guardias nacionales, con más atribuciones.

" No creo que esta sea la respuesta final", expresó Goddard.

El gobierno mexicano emitió un comunicado expresando su esperanza de que los efectivos sean usados para combatir los carteles de las drogas y no para hacer cumplir las leyes de inmigración. México se opone al empleo de soldados para controlar la inmigración ilegal.

Por su parte, el embajador de Estados Unidos en México, Carlos Pascual, dijo el miércoles a periodistas en la capital mexicana que las fuerzas servirán como un puente hasta que el gobierno estadounidense pueda tener más agentes en la frontera.

Enfatizó que los efectivos no trabajarán en el frente ni interactuarán con personas que crucen la frontera.

" Son más bien funciones de apoyo, de recibir reportes que llegan de otras entidades de inteligencia", dijo. Las fuerzas "revisarán y analizarán" datos de inteligencia, luego " entregarán eso a la gente que representa en realidad nuestra presencia en la frontera".

Además, las fuerzas vigilarán la frontera desde puntos de observación y se comunicarán con agentes de la oficina de Aduanas y Protección Fronteriza.

Cuando Bush envió a la Guardia Nacional a la frontera, esos efectivos realizaron tareas de apoyo que distraen a los agentes del servicio de inmigración, quienes tuvieron más tiempo para enfocarse en el arresto de indocumentados.

Esos soldados no desempeñaron funciones policiales importantes. Más bien colocaron barreras para vehículos, operaron cámaras desde sitios remotos, repararon vehículos, operaron radios y realizaron otras tareas secundarias.

Su presencia se hizo sentir en sitios como Palomas, México, punto de partida de indocumentados que ingresan ilegalmente a Estados Unidos rumbo a Columbus, Nuevo México. La cantidad de personas que intentaron el cruce se redujo en el 2006.

Vendores callejeros de Palomas dijeron que mermaron mucho las ventas de mochilas a indocumentados para transportar agua, alimentos y ropa durante el cruce a pie. " No hay mucha gente porque trajeron soldados a la frontera", declaró el vendedor Elisco Hernández González a la AP dos meses después de la llegada de esos efectivos.

El senador republicano Russell Pearce, autor de la nueva ley de inmigración de Arizona, dice temer que Obama repita los errores de Bush y no permita que los guardias nacionales enfrenten a los contrabandistas y otros delincuentes que operan en la frontera.

" No los dejaban hacer nada", expresó, recordando un episodio del 2007 en el que los guardias se replegaron y llamaron a agentes federales al ver que individuos armados se acercaban al puesto que operaban en al frontera.

T.J. Bonner, presidente del Consejo Nacional de Agentes de la Patrulla de Fronteras (National Border Patrol Council), un sindicato que representa a 17,000 agentes, dijo que el plan de Obama no resolverá los problemas de la frontera.

" La gente no deberá sorprenderse si sigue la violencia", manifestó. " No crean que el envío de 1,200 miembros de la Guardia Nacional hará temblar a los carteles, al punto de que dejarán de cometer fechorías".

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