Plan forestal cuelga de un hilo en la cumbre del clima

CANCUN, México (AP). Pedro Chuc May sube a un enorme árbol de zapote, abrazándose al tronco con una cuerda, y utiliza un machete afilado para abrir surcos en la corteza rugosa con el fin de que la resina _la base de la goma de mascar natural_ fluya lentamente hasta una botella plástica recortada.

La antigua técnica maya de Chuc May para la producción de chicle no daña a los árboles, siempre y cuando se haga bien, pero sólo le permite ganar 450 dólares al año.

Un programa de las Naciones Unidas que está siendo debatido durante la conferencia sobre cambio climático en Cancún, a pocas horas al norte de su parcela de árboles, podría ayudarle a May y a millones de personas que viven en los bosques del mundo a ganar más, además de frenar la deforestación, que representa una quinta parte de las emisiones de dióxido de carbono causantes del calentamiento del planeta.

Para Chuc, eso podría significar un nuevo distribuidor y un precio más justo. Podría tener incentivos para plantar árboles, cuidar los bosques, combatir los incendios o ser contratado como guardabosques, casi cualquier cosa que ayude a mantener los bosques y evite la liberación de CO2 a la atmósfera.

Es una idea simple con un nombre complicado: Reducción de las Emisiones por Deforestación y Degradación de los Bosques (REDD).

A diferencia de los antiguos esfuerzos de protección de los bosques, la REDD es un esfuerzo global con normas, supervisión y un sistema de pago por resultados que le daría a la gente incentivos para conservar sus bosques y evitar que emitan más carbono a la atmósfera.

Los delegados en Cancún sólo negocian qué forma tomará: Quién va a administrarlo, de dónde provendrán sus fondos, quién va a hacer que se cumplan sus metas e incluso cuáles serán algunas de sus reglas más elementales.

Cualquier cosa que proteja los bosques _ingresos alternativos para las comunidades, paneles solares, guardas forestales, esfuerzos de cartografía_ podría ser incluido en la REDD.

El primer ministro noruego, Jens Stoltenberg, cuyo país ya ha comprometido 1.000 millones de dólares a uno de los primeros proyectos, a dicho que la REDD "es la forma más rápida, más barata y más fácil" de reducir las emisiones de gases que atrapan el calor.

El presidente mexicano Felipe Calderón ha dicho que el plan es una forma inteligente de reducir la pobreza y las emisiones al mismo tiempo.

El programa ha sido elogiado como uno de los mayores acuerdos posibles en Cancún, pero las conversaciones se han obstaculizado por los desacuerdos sobre cómo financiar y evaluar proyectos, así como sobre las salvaguardas para garantizar que los habitantes de los bosques no serán desalojados de ellos en el proceso.

Los negociadores podrían lograr sólo un texto suavizado cuando la conferencia termine el viernes, pero algunos países pobres necesitan ayuda inmediata a fin de prepararse para los rigurosos procedimientos de contabilidad del plan.

El mundo sigue perdiendo cerca de 5,2 millones de hectáreas (13 millones de acres) de bosques cada año debido a la tala, un área aproximadamente del tamaño de Costa Rica. Aunque se redujo en comparación con los 8,3 millones de hectáreas (21 millones de acres) al año en la década de 1990, el planeta todavía enfrenta el dilema de qué hacer con hasta 1.000 millones de hectáreas de tierras forestales degradadas, donde la mayoría de los árboles ya han sido talados.

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