Plaza de El Cairo, mezcla de hogar y carnaval

EL CAIRO ( AP). La plaza Tahrir, escenario de sangrientas batallas con piedras, bombas incendiarias, caballos y camellos la semana pasada, ha adquirido un ambiente de carnaval en los últimos días, con manifestantes que la consideran su base permanente y que gozan ya de puestos de comida y espectáculos en su campaña para lograr la expulsión del presidente Hosni Mubarak.

Dos filas de hombres saludan a los manifestantes en la entrada principal de la plaza, aplaudiendo a medida que la gente entra, y cantando las canciones tradicionales de una procesión nupcial. " ¡Somos cada vez más grandes!", gritaban. " ¡Dios es grande!"

En Tahrir, la principal plaza de El Cairo, los músicos paseaban, un hombre leía poesía a la multitud y vendedores mostraban su mercancía: patatas fritas, té, comida caliente e incluso calcetines.

Ashraf Gaber, un vendedor de fruta de 30 años, pedía a la gente que se expresara en pocas palabras y después escribía sus pensamientos en trozos de papel que acumulaba a su lado. Grupos de voluntarios los añadían a un collage que se sostenía con piedras.

" ¡Tenemos que hacer a la gente feliz!", gritó Gaber. " ¡Expresen lo que tienen en el corazón!"

Los trozos de papel contenían mensajes como: "¡Un ministerio del Interior de ladrones!"

Cerca, grupos de hombres y mujeres jóvenes cantaban al ritmo de un laúd arábico que tocaba Fadi Mikhail, de 29 años.

" ¡No nos callaremos! ¡Alcen su voz!", gritó en el escenario, con una voz amplificada por cuatro altavoces. La multitud aplaudió y repitió el lema.

La poesía y los recitales son un pasatiempo popular en la cultura árabe y representan una muestra de orgullo en una lengua rica en expresiones sutiles y sagaces. También unen a gente de distintas etnias y dos grandes religiones.

En otra actuación improvisada, un hombre de mediada edad leía poesía por un micrófono ante un público que le aplaudía por su habilidad con la rima.

Un grupo de manifestantes escribía en el suelo eslóganes con piedras, que hace días fueron usadas contra los partidarios de Mubarak.

La palabra "¡Vete!" en árabe cubría varios metros de la plaza. Otros manifestantes escribieron "70,000 millones", que se dice es la fortuna de la familia Mubarak.

Entre los que vendían tazas de té, zumos y tres pares de calcetines por dos dólares, hombres y mujeres jóvenes se sentaban en círculo para hablar de los acontecimientos del día. Antes del 25 de enero, los egipcios no podían soñar con hablar de política de forma tan abierta.

" Estamos aprendiendo la cultura del desacuerdo respetuoso", dijo Nashat Cross, un traductor de 28 años. " El nivel de una discusión de cultura es algo que realmente admiro".

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