Población rural salvadoreña aclama a la Reina de España y le traslada sus peticiones

La Reina de España fue recibida con los máximos honores en las poblaciones rurales de Jiquilisco y Suchitoto, primera localidad colonial de El Salvador, cuyos vecinos se volcaron en una colorida bienvenida y le trasladaron sus necesidades más acuciantes.

"A ver qué se puede hacer", tranquilizaba doña Letizia a las vendedoras del mercado municipal de Suchitoto, rehabilitado con fondos españoles, cuando la pedían ayuda para que les instalaran ventiladores que aliviaran el sofocante calor con el que trabajan en este céntrico edificio, revolucionado por su visita.

Además de demostrar que era consciente de ese problema y garantizarles que trasladaría sus peticiones a la cooperación española, la Reina, en medio de una enorme expectación, se interesó por conocer el trabajo de fruteras, verduleras y pescaderas, compró nances (una fruta tropical salvadoreña), probó una legumbre llamada paterna y preguntó a una pescadera como cocinaba ella la tilapia.

Los numerosos medios gráficos que se hacinaban junto a los puestos de venta tuvieron asimismo ocasión de captar la imagen de doña Letizia tomando en brazos a Jimena, la hija de una de las fruteras con las que conversó durante su breve visita al mercado.

Suchitoto, localidad situada 44 kilómetros al norte de San Salvador que se ha consolidado como importante destino turístico nacional una vez superadas las secuelas de la guerra civil que la desangraron entre 1980 y 1992, convirtió su centro histórico en una gran fiesta para recibir a la reina de España con música, danzas y decenas de escolares que agitaban globos rojos y amarillos.

Entre vítores y aplausos, después de visitar el mercado y la sede del ayuntamiento -restaurado gracias al trabajo de una escuela taller financiada por España-, doña Letizia saludó a un grupo de bailarines que animaban la fiesta con una cumbia y se acercó a la iglesia de Santa Lucía en un recorrido ambientado por una orquesta y, poco después, por ritmos más pausados de "bossa nova".

Los cientos de vecinos congregados en la plaza tuvieron ocasión de aclamarla por última vez cuando salió a saludar desde el balcón de la iglesia tras visitar con su párroco, el sevillano Jesús Carrión, un templo muy dañado por la guerra que, tras 600.000 dólares invertidos por España, mostraba su aspecto renovado con una gran imagen del asesinado monseñor Romero junto al altar.

Más allá de la calurosa acogida popular, no faltó durante la visita a Suchitoto tiempo para una reunión de trabajo en la Casa de las Mujeres con autoridades y representantes de organizaciones que trabajan para garantizar la igualdad de género en El Salvador con todo tipo de iniciativas políticas, económicas y educativas.

Erigida sobre las ruinas del antiguo hospital incendiado durante la guerra civil, en esta Casa se presta asesoramiento y atención a víctimas de violencia machista, se impulsan programas de prevención del embarazo adolescente y se desarrollan planes para fortalecer las capacidades de la mujer salvadoreña.

De todo ello hablaron en la reunión con doña Letizia la exministra de Salud María Isabel Rodríguez, diputadas salvadoreñas, autoridades locales y representantes de varios colectivos locales, así como de una ONG española implicada en esta causa.

La primera jornada de la visita de la Reina a El Salvador ofreció un nuevo contacto con la población rural en el municipio de Jiquilisco, en el este del país, donde acudió al Centro de Salud Familiar Especializada Monseñor Romero, financiado por España, para conocer los avances en el tratamiento que allí reciben los enfermos de un tipo de insuficiencia renal muy común en esa zona.

La cooperación andaluza y la española trabajan juntas en este centro para combatir y prevenir la conocida como Enfermedad Renal Crónica, primera causa de muerte entre los hombres hospitalizados en el país y quinta entre las mujeres, que afecta a la población agrícola con menos recursos.

El importante programa de ayuda impulsado por España para extender la red de agua potable y saneamiento a 114.000 salvadoreños, en el que ha comprometido ya 60 millones de euros, protagonizó el final de la jornada en el cantón Isla de Méndez, donde la Reina comprobó la eficacia de la ayuda en una escuela que recibe ya abastecimiento gracias a una nueva planta de bombeo.

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