Polémica nominación de senadora colombiana a Nobel de Paz

BOGOTA ( AP). La artífice de las gestiones que lograron la liberación de una docena de rehenes en poder de las FARC figura como candidata al prestigioso Premio Nobel de la Paz, una posibilidad revestida de polémica debido a que su posición es radicalmente opuesta a la del presidente Alvaro Uribe respecto a la guerra interna en Colombia.

Algunos opinan que la senadora Piedad Córdoba, una mujer de caracter fuerte, de tez morena y que suele llevar un turbante, es una de las aspirantes con más posibilidades de obtener el galardón entregado anualmente en Oslo, la capital noruega.

El director del Instituto de Investigaciones sobre Paz de Noruega, Kristian Berg Harpviken, cree que Córdoba es la preferida del jurado del Nobel de la Paz, pero advirtió que su comentario no está basado en ninguna fuente directa de los encargados de entregar el premio. El anuncio con el ganador será hecho el viernes.

Córdoba es una congresista que vivió en carne propia el drama del secuestro al haber sido confinada durante 14 días por el jefe paramilitar Carlos Castaño en 1999.

Durante los dos últimos años se ha dedicado a tratar de que las rebeldes Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) liberen a 24 rehenes, algunos cautivos por más de 10 años, uno de los dramas dentro del conflicto armado que por más de medio siglo ha asolado a Colombia.

Desde que llegó al poder en 2002, Uribe ha mostrado la intención de exterminar a las FARC por la vía militar; mientras Córdoba mantiene una actitud abierta al diálogo y la negociación para acabar con el conflicto.

Dentro del gobierno la mera posibilidad de que Córdoba sea galardonada produce repulsión, aunque sus portavoces prefieren no pronunciarse públicamente en torno al tema.

El ex Alto Comisionado de Paz del gobierno, Luis Carlos Restrepo, uno de los más cercanos consejeros del mandatario, respondió " no veo las razones" al consultarle sobre la posible premiación de la senadora.

Córdoba, de 54 años, fue postulada ante el Centro Nobel de Paz por el argentino Adolfo Pérez Esquivel, laureado con ese premio en 1980.

Si Córdoba ganase el Nobel, " sería un camino para abrir los espacios de la paz y la tranquilidad de ese pueblo" colombiano, opinó el Nobel argentino, de 77 años.

En diálogo telefónico con AP desde Roma, Pérez Esquivel recordó que nominó a Córdoba al Nobel " por todo su trabajo en vía de los pueblos y en vía de la paz en Colombia".

Una visión que no todos comparten.

Córdoba enfrenta un proceso en la Corte Suprema, promovido por el gobierno, en el que se le acusa de tener vínculos con las FARC y está basado en mensajes que intercambió con el comandante rebelde Raúl Reyes y que cayeron en manos de las autoridades cuando en marzo del 2008 se incautaron de varias computadoras que supuestamente pertenecían al guerrillero en el campamento en donde murió en territorio ecuatoriano.

Pérez Esquivel consideró que las versiones sobre los nexos de Córdoba con las FARC " son mentiras".

El ex comisionado gubernamental de paz criticó al postulador de Córdoba. Pérez Esquivel " siempre ha mostrado una actitud intolerante hacia nuestro país", expuso.

El pacifista argentino " poco comprende la realidad que vive Colombia y el drama que nosotros hemos sufrido por cuenta del terrorismo. Realmente, él nunca se ha presentado como un amigo de la paz y así lo entendemos en Colombia", añadió.

Pero el premio Nobel de la Paz es uno de los que más polémicas suscitan cada año, pues a diferencia de los que premian a científicos cuyo trabajo puede dimensionarse con cierta objetividad, la paz o su búsqueda siempre puede verse desde diferentes ópticas conforme los intereses de grupos.

En Guatemala, por citar un ejemplo, en los estamentos sociales y políticos más conservadores se desató una polémica con la postulación de la indígena quiché Rigoberta Menchú, quien se hizo acreedora del premio en 1992.

En el país centroamericano, marcado entonces por un conflicto armado civil de más de 30 años y un profundo racismo, incluso se promovió una candidatura alternativa con una mujer que fundó una escuela y hospital para atender a ciegos.

En enero y febrero de 2008, Córdoba y el presidente venezolano Hugo Chávez consiguieron que las FARC dejaran libres a seis políticos que tuvieron en su poder por más de cinco años.

Y hace siete meses, los rebeldes entregaron a Córdoba a dos políticos y cuatro miembros de la fuerza pública más. Actualmente existe un ofrecimiento de la guerrilla de soltar a otros dos uniformados con la condición de que sea Córdoba a quien se los entreguen, algo que molestó a Uribe quien accedió que la senadora participara después de meses de negarse a autorizarlo.

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