Polémicas por el estado de las infraestructuras en Italia

El derrumbe de un céntrico puente sobre la autopista de Génova, que ha dejado casi 40 muertos, desató polémicas sobre el estado de las infraestructuras en Italia, un país azotado por las "tragedias anunciadas".

El gobierno italiano, que mantuvo este miércoles una reunión de emergencia en Génova, acusó a la firma Autoestrade, la empresa concesionaria de las autopistas, de propiedad en un 30% de la familia Benetton, de haber aplazado los controles y la manutención del controvertido viaducto.

"Una compañía que gana miles de millones en peajes debe explicar a los italianos porqué no ha hecho todo lo posible para invertir buena parte de esas ganancias en seguridad", declaró indignado a la emisora Radio 24 el ministro del Interior, Matteo Salvini.

La firma divulgó un comunicado con las elevadas cifras invertidas (mil millones de euros) para la seguridad de las autopistas italianas, que calificó entre las más seguras de Europa, como respuesta a las acusaciones del gobierno.

Según el diario La Stampa, la empresa decidió aplazar para después de la temporada de vacaciones las obras para reforzar los tirantes del puente, que según algunos expertos causaron el desplome del gigantesco viaducto.

"Se trataba de una obra delicada, compleja e invasiva, que tenía que iniciar después de las vacaciones de verano de agosto. Los cálculos fallaron y al parecer no habían sido instalados los aparatos para monitorear el aguante del puente", escribió el diario.

Unos doscientos metros del puente Morandi, que tiene 1.182 metros de longitud y una altura de 90 metros, se vinieron abajo y sepultaron bajo los escombros y bloques de cemento a varios vehículos.

"Que no me vengan a decir que ha sido una fatalidad", comentó indignado el célebre arquitecto genovés Renzo Piano.

"Espero que ese derrumbe nos ponga a pensar y nos obligue a abandonar la mentalidad de que 'para mí se hace así'. Ese puente era controlado, no era un problema de mantenimiento. Es que era utilizado en forma inverosímil. Hay que usar más el agua y los ferrocarriles para unir Oeste con Este", afirmó el arquitecto en una entrevista al diario la Repubblica.

El rotativo sostiene que más de 300 puentes y túneles de la península presentan problemas por deficiencias de sus materiales, exceso de uso o falta de mantenimiento.

"Un porcentaje bajo con respecto a las 45.000 infraestructuras existentes entre puentes, viaductos y túneles", reconoce el diario.

El viaducto de Génova es el quinto puente que colapsa en Italia en cinco años.

Dos puentes se derrumbaron en Sicilia en 2014, uno de ellos al día siguiente de su inauguración, y dos más en Lombardía y Las Marcas en 2017, donde murieron tres personas.

"Un señal inquietante", sostiene Antonio Occhiuzzi, experto del Instituto para la Tecnología de la Construcción del Centro Nacional de Investigaciones (CNR).

Otro puente que genera alarma es el puente de Agrigento, en Sicilia, concebido por el ingeniero Riccardo Morandi, el mismo que diseñó el de Génova, cerrado al tráfico desde inicios de 2017 por razones de seguridad.

En Roma, los expertos temen por el puente de la Magliana, sobre el río Tíber, por el que cada año circulan 20 millones de vehículos.

Según Occhuizzi, para evitar nuevas tragedias se necesitan "decenas de miles de millones de euros", un plan de inversiones que divide al gobierno populista formado por el movimiento antisistema Cinco Estrellas y la ultraderechista Liga, los cuales se debaten entre frenar las grandes obras, usar fondos públicos u optar por un nuevo modelo de desarrollo.

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