Polémicas islámicas empañan hecho del 11 de septiembre

NUEVA YORK (AP). Las diferencias políticas amenazaban con ensombrecer el sábado el noveno aniversario de los ataques de terroristas islámicos que destruyeron, entre otras, las dos torres del Centro de Comercio Mundial, donde murieron casi 3,000 personas, debido a la polémica sobre la planeada construcción de una mezquita a corta distancia del lugar.

Miles de manifestantes en contra y a favor del planeado centro islámico son esperados después _ y quizá durante _ la ceremonia acompañada por el tañido de las campanas y la lectura de los nombres de los fallecidos por parte de sus familiares.

El presidente Barack Obama y la primera dama Michelle Obama asistirá a servicios separados en Washington y Shanksville, en Pensilvania, en honor de las víctimas de los aviones de pasajeros secuestrados que fueron estrellados contra el Pentágono y un maizal en el 2001.

En su alocución radial semanal, Obama mencionó el sábado la polémica surgida en torno al aniversario.

"Es un momento difícil para el país", indicó. "Y con frecuencia en dichos momentos algunos tratan de azuzar la amargura, de dividirnos aprovechando nuestras diferencias, cegarnos ante lo que tenemos en común.

"No toleramos que nos defina el miedo, sino la esperanza que tenemos para nuestras familias, para nuestra nación, y para un futuro mejor", dijo el presidente.

Empero, las ceremonias de Nueva York afectan a los familiares de las víctimas, que ven un exceso de intereses políticos en el noveno aniversario de los ataques.

Nancy Nee, cuyo hermano bombero falleció en el Centro de Comercio Mundial, se opone tajantemente a la edificación de la mezquita cerca del lugar de los ataques. Sin embargo, no participará con otras familias de la manifestación contra la mezquita, prevista para horas después de la ceremonia oficial.

"Quiero la mayor paz posible en medio de todo lo que está pasando", dijo Nee. Incluso nueve años después, agregó, la muerte de su hermano George Cain "sigue estando en carne viva. ... Y no tengo fuerzas para protestar y discutir, con el corazón y mi cabeza llena de ira".

Jim Riches piensa recordar a su hijo bombero, Jimmy, en el lugar del atentado, y participar luego en la marcha de protesta.

"Mi hijo no puede hablar ya. Ha sido asesinado por musulmanes. Pienso airear mi opinión contra el emplazamiento de la mezquita", afirmó Riches. "Si alguien quiere marcharse a su casa, está en su derecho. Yo tengo el derecho de acudir" a la manifestación.

El acalorado debate sobre la mezquita _ que enfrenta a los defensores de la libertad de culto con quienes consideran que edificar un centro islámico tan cerca del lugar de los atentados es una afrenta a las víctimas _ hizo que Obama recordara el viernes a los estadounidenses que "no estamos en guerra con el islam".

Una amenaza de quemar ejemplares del Corán en el aniversario de los atentados causó una oleada de protestas internacionales, especialmente en el mundo islámico.

Empero, el pastor evangélico de Florida que había amenazado con quemar ejemplares del Corán dijo el sábado que jamás lo haría, aunque se construyera una mezquita cerca de donde sucedieron los ataques del 11 de septiembre.

El pastor Terry Jones había amenazado con quemar el libro sagrado del islam en el aniversario de los ataques.

En declaraciones a la cadena NBC en Nueva York, Jones dijo que el objetivo de su iglesia en Gainesville, Florida, era "denunciar que existe un elemento del islam que es muy peligroso y muy extremista".

"Sin duda hemos cumplido esa misión", aseguró.

Dijo que si bien no tiene prevista una reunión con el imán que dirige el centro, espera que ésta efectivamente tenga lugar.

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