Policía de Nueva York: Hombre asfixiado es cómplice de su muerte

Eric Garner tenía sobrepeso y una mala salud. Era un fastidio para los dueños de tiendas que se quejaron porque vendía cigarrillos sueltos en la calle. Cuando la policía fue a arrestarlo, se resistió. Y si pudo decir varias veces "no puedo respirar", quiere decir que sí podía respirar.

Los agentes de la policía de la ciudad de Nueva York y sus partidarios han estado planteando tales argumentos incluso antes de que un jurado investigador decidiera no presentar cargos por la muerte de Garner, agregando que la posibilidad de que él haya contribuido con su propio deceso ha sido eclipsada en el furor sobre raza y el orden público.

Los agentes dicen que el clamor los ha hecho sentirse traicionados y satanizados por todos, desde el presidente y el alcalde hasta la multitud de manifestantes que les gritan en las calles.

"Los policías se sienten como si fueran el chivo expiatorio", dijo Patrick Lynch, presidente del sindicato de policías.

El jurado investigador exoneró esta semana al policía blanco Daniel Pantaleo, que fue grabado en video aplicando lo que parece ser una llave al cuello ilegal a Garner. El alcalde Bill de Blasio dijo que el caso subraya la necesidad de que el Departamento de Policía de Nueva York mejore su relación con las minorías.

Pero Lynch respondió que "lo que no escuchamos es esto: Uno no puede salir y violar la ley. Lo que no escuchamos es que uno no puede resistirse al arresto. Eso es un delito".

Durante las ruidosas protestas que se han desatado en los últimos días, los manifestantes han confrontado a policías que no tuvieron nada que ver con el caso. Los carteles leen: "NYPD: Sangre en sus manos", "El racismo mata" y "Oiga, oficiales, asfíxienme o dispárenme". Algunos manifestantes incluso gritaron "NYPD cerdos".

Más de 280 personas han sido arrestadas y están planeadas más protestas para el viernes.

En privado y en foros de internet, los agentes dicen sentirse desmoralizados, incomprendidos y afligidos.

Unos a otros se aconsejan que la mejor manera de mantener sus puestos es dejar de hacer arrestos como el de Garner, desafiando la campaña del Departamento de la Policía de Nueva York para acabar con los delitos menores de "calidad de vida" como una manera de desalentar la comisión de delitos graves.

"Todo mundo sólo sataniza a la policía", dijo Maki Haberfeld, un profesor de estudios policiacos en el Colegio John Jay de Justicia Penal. "Pero la policía sigue órdenes y leyes. Nadie habla sobre la responsabilidad de explicar a la comunidad por qué la aplicación de calidad de vida resulta necesaria".

El encuentro fatal sucedió en julio, cuando Pantaleo y otros policías atendieron quejas sobre las actividades de Garner, un hombre de 43 años y padre de seis hijos.

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