Policía aplaca foco de protesta en elecciones en Honduras

TEGUCIGALPA (AP) — La policía dispersó con gases y cañones de agua una manifestación de simpatizantes del presidente derrocado Manuel Zelaya en una ciudad del norte de Honduras, en el único incidente que se reportaba en las elecciones que para algunos constituyen la salida a la crisis en que está el país.

Un millar de miembros del Frente de Resistencia contra el Golpe de Estado que se reunió a manifestar en las calles de San Pedro Sula, a 180 kilómetros al noroeste de Tegucigalpa, a pesar de la prohibición de efectuar este tipo de actividades.

La policía se dirigió a la protesta y conforme se aproximaba los manifestantes se sentaron en la calle. Las autoridades les dispararon entonces chorros de agua a presión y poco después gases lacrimógenos, lo que desató un breve enfrentamiento en el que algunos lanzaron piedras y objetos contudentes contra los uniformados. En el intercambio de proyectiles resultó con una herida en la cabeza un periodista y al menos otra persona tenía manchas de sangre en la ropa, constató la AP.

Los hondureños participaban el domingo en los comicios con los que el gobierno de facto espera zanjar la crisis política desatada por el derrocamiento de Zelaya el 28 de junio.

Pero el lider depuesto llamó a la población a abstener de votar por considerar el proceso electoral ilegítimo.

"Tiene que repetirse el proceso electoral, Estados Unidos tiene que rectificar... tiene que darse cuenta que el proceso debe ser anulado", dijo Zelaya en entrevista con AP desde la embajada de Brasil, donde está confinado desde el 21 de septiembre tras volver al país súbitamente.

Las elecciones comenzaron oficialmente a las siete de la mañana. La percepción en los centros de votación era de que la participación era escasa, aunque las autoridades decían lo contrario.

No obstante, el Tribunal Supremo Electoral decidió extender una hora el horario de la jornada electoral y cerrar los centros de votación a las 5 de la tarde.

El magistrado Enrique Ortez informó en cadena de radio y televisión, que "para que los ciudadanos y ciudadanas puedan ejercer el sufragio, este tribunal ha decidido ampliar el horario en una hora".

En varios centros de votación en la capital, pasado el medio día, presidentes de mesas de votación indicaron que la participación oscilaba entre el 30 y el 45%. En las elecciones del 2005, fue de 55%.

"Esto está lento, muy lento. La elección pasada, el movimiento de personas fue mucho más, sobre todo en la mañana", dijo a la AP Nereida Osorio, presidenta de una mesa en Hato del Medio, un barrio marginal de esta capital.

Poco antes de ampliar el horario de votaciones, el magistrado electoral Denis Gómez estimó que "hay una buena proyección, vemos buena afluencia" de votantes.

Más de 4,6 millones de hondureños están convocados a participar en la polémicas votaciones.

El presidente de facto Roberto Micheletti llamó a la población a acudir de forma masiva a las urnas instaladas en 5.370 centros de votación.

"No tengamos miedo porque hay garantías de las fuerzas armadas, los reservistas y los policías. Protección para todos", dijo Micheletti momentos después de votar.

Unos 16.000 militares, 14.000 policías y un contingente de 5.000 reservistas velaban por la seguridad en los comicios. Hasta el incidente en San Pedro Sula, la jornada parecía transcurrir con normalidad. En Tegucigalpa se observaron caravanas con banderas y fotografías de los candidatos recorriendo las calles con bullicio.

El favorito de las encuestas, Porfirio Lobo votó en su ciudad natal de Juticalpa, una localidad ubicada a 125 kilómetros al este de la capital. "Esta elección marca, sin lugar a dudas, un paso a un gobierno de unidad nacional que deberá cambiar todo", dijo.

Zelaya, apuntando sus críticas al gobierno de Estados Unidos, manifestó que "los centroamericanos no queremos volver a las guerras de los 80's y no queremos elecciones tipo Irak o Afganistán. Esas costumbres no las traigan para Centroamérica, rectifiquen sus posiciones incorrectas. Si son demócratas en su país, que sean demócratas en America Latina". Frente a la embajada estadounidenses un puñado de extranjeros manifestó contra el golpe. "Obama haz lo correcto" se leía en la pancarta que sostenía uno de ellos.

El 2 de diciembre el Congreso debatirá si restituye a Zelaya en el poder, ante lo cual el gobernante depuesto advirtió que de darse así, "no acepto la restitución. Sería avalar el golpe de estado y la farsa electoral, sería perder mi dignidad y mi honor que es lo que me queda en esta vida".

El Tribunal Supremo Electoral registró más de 300 observadores internacionales pero están ausentes misiones de observación de la Organización de Estados Americanos y la Unión Europea que tradicionalmente verifican los procesos electorales en la región.

Estados Unidos, Perú y Costa Rica, que habían asegurado que no reconocerían las elecciones tras el golpe de estado, variaron su posición si las votaciones se efectúan de una forma transparente y creíble. Otros países, como Ecuador, Uruguay, Brasil y varios más, rechazaron avalar el proceso.

"Es significativo que estamos resolviendo un problema como ejemplo al mundo entero", dijo Elvin Santos, candidato presidencial del Partido Liberal, tras votar en Tegucigalpa.

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