Policías afganos aprenden a leer

KABUL ( AP). Cuando los soldados de la OTAN entrenan a la policía afgana, sus clases más intensivas no son de puntería, patrullaje o control de disturbios. Son de leer y escribir.

Sólo el 11% del personal básico y 35% de los suboficiales en el ejército y la policía afganos saben leer y escribir, de acuerdo con entrenadores de la OTAN. Eso está minando la efectividad de las tropas en momentos en que la OTAN trabaja para preparar a las fuerzas de seguridad locales para eventualmente entregarles el poder.

Ha habido numerosos reportes de miembros analfabetos de las fuerzas de seguridad afganas metiéndose en problemas. Una unidad del ejército pidió un ataque aéreo contra sí misma en julio porque nadie podía leer el mapa. Oficiales que no pueden leer los números de serie de sus armas ni saben qué calibre usan. Una unidad que estableció un punto de control, pero no podía leer las tarjetas de identificación de los automovilistas que pasaban.

A menudo la policía no puede escribir las declaraciones de testigos ni examinar las leyes. En algunos casos, jefes policiales estaban robándose los salarios de sus subordinados, y reclutas analfabetos no podían detectar el robo.

" El analfabetismo es como la ceguera", dijo el coronel Mohammad Hashim, el jefe afgano de entrenamientos del Centro de Entrenamientos de la policía. " Ninguno de ellos podía resolver un problema. Ninguno de ellos podía aplicar la ley".

Una cumbre de la OTAN en Lisboa acordó comenzar a entregar las responsabilidades de seguridad a las fuerzas afganas a inicios del 2011, con el objetivo de una transición total para el final del 2014. Pero a las fuerzas afganas les falta mucho que avanzar para entonces.

Crear una fuerza de seguridad eficiente y confiable es crucial en los esfuerzos de la OTAN para minar al Talibán, en el campo de batalla y en la opinión de los afganos, que no confían en el sistema judicial. El Talibán ha usado desde hace tiempo la corrupción y el caos legal como una herramienta de reclutamiento, prometiendo estabilidad y el imperio de la ley por medio del uso de la justicia islámica.

Antes de que la OTAN se hiciese cargo de las misiones de entrenamiento, muchos reclutas policiales afganos simplemente recibían el uniforme y armas y salían a pelear. Tenían una tasa de bajas tres veces más alta que la del ejército afgano, una tasa anual de deserción de 24% y eran muy criticados por incompetencia y corrupción.

La OTAN espera que nuevos cursos de entrenamiento enseñando a los reclutas a leer y escribir mejorarán lentamente la situación.

Aproximadamente 74% de los 30 millones de afganos son analfabetos, y el porcentaje es aún mayor entre las fuerzas de seguridad, porque pocas personas educadas se inscriben. Aquellos que lo hacen son oficiales, donde la tasa de alfabetismo es mucho mayor, de 93%.

El Talibán y otros grupos extremistas hacen sus reclutamientos entre el mismo sector poblacional, pero saber leer no es tan necesario para su guerra de guerrillas _ sus combatientes no tienen muchos reportes ni tarjetas de identificación que leer.

Pero para las fuerzas de seguridad afganas, " el alfabetismo es asunto de vida o muerte", dijo el brigadier general estadounidense Neasmith, que encabeza el entrenamiento del ejército.

El teniente general William Caldwell, máximo comandante del entrenamiento de la policía y las fuerzas armadas, no consideraba el alfabetismo como parte de la misión, pero "mientras más lo examinó, se dio cuenta de que es fundamental", dijo Neasmith.

Ahora, el entrenamiento básico de seis semanas, 313 horas, para la policía dedica 48 horas a enseñarles a leer y escribir, más que las 44 horas dedicadas a tiro al blanco.

El Ministerio del Interior ha incrementado el tiempo dedicado a enseñar a leer y escribir a 176 horas para reclutas de la más exclusiva Policía Nacional del Orden Civil, una fuerza cuya tarea es ayudar a mantener el control del territorio recuperado por la OTAN y las fuerzas afganas.

Eso equivale a un mes extra en las aulas en momentos en que un avance en el sur del país, el bastión del Talibán, tiene a la OTAN necesitada de una fuerza policial bien entrenada para retener el terreno ganado. Recientemente, la OTAN redujo los requerimientos de lectura para ingresar a la Policía Nacional a primer grado, de tercero grado, parte de un esfuerzo para ampliar rápidamente las fuerzas de seguridad afganas.

Algunos reclutas dicen que el proceso de entrenamientos pudiera ser más eficiente, diciendo que los reclutas que saben leer no son separados y en lugar de ello son obligados a asistir a clases de lectura con los analfabetos.

Funcionarios de la OTAN dijeron que los reclutas deberían haber sido separados, y no pudieron explicar por qué reclutas con capacidades tan diferentes fueron colocados en una misma clase.

El administrador de programa para la compañía estadounidense contratada para examinar y asignar a los reclutas dijo que estaba sorprendido de enterarse sobre la mezcla de habilidades en una clase, pero dijo que podía tratarse de un caso aislado.

Además, comandantes afganos a veces piden a unidades que entrenen juntas para que los reclutas más educados puedan ayudar a los otros, dijo Chris Saine, cuya compañía. OT Training Solutions, usa a un subcontratista afgano para realizar los exámenes.

La OTAN está deseosa de mostrar que finalmente está dedicando tiempo a entrenar a la policía afgana luego de muchos años de descuido. Pero con los ataques del Talibán creciendo en el país, los entrenadores están divididos entre la necesidad de entregar reclutas rápidamente y la necesidad de preparar una fuerza profesional que pueda sobrevivir, combatir y leer.

" Nos estamos estado concentrando en la cantidad, pero también queremos concentrarnos en la calidad", dijo el general italiano Carmelo Burgio, que supervisa el entrenamiento policial. " Lo difícil es lograr ese equilibrio".

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