Ponen fin a semana laboral de 35 horas en Francia

PARIS (AP). El experimento de una década emprendido por Francia para implementar una semana laborable de 35 horas ha llegado en cierta forma a su fin.

Una nueva ley permite a las empresas dar pasos para eludir la regla, que ha sido objeto tanto de burlas como de envidias en otros países, y que el ministro del trabajo ha considerado una "camisa de fuerza" para la economía.

Pero la ley, que entró en vigencia poco antes de que los franceses regresaran de sus largas vacaciones de verano, enfrenta reticencia de los trabajadores e incluso de los empleadores a quienes pretendía beneficiar, quienes sugieren que la medida resultaría insuficiente para impulsar el crecimiento.

La ley sobre las 35 horas no involucró sólo a Francia. Muchos economistas de otros países se preguntaron si la medida adelantaba cuál sería el futuro del trabajo en el mundo desarrollado.

En vez de ello, la década siguiente trajo más y más trabajo para los empleados en las naciones ricas. De hecho, incluso los trabajadores franceses promedian 41 horas a la semana, pese a la medida, debido al tiempo extra y a las labores en sectores como la agricultura y el autoempleo, que no están sujetos a la medida.

Mikael Perniceni, técnico nuclear, considera que su tiempo libre está a salvo, pese a esta ley, considerada el "tiro de gracia" para la semana de 35 horas.

El joven de 28 años espera utilizar todavía una parte de sus vacaciones con goce de sueldo, de casi ocho semanas al año, para viajar a Salt Lake City en el 2009, a fin de escuchar a la University of Utah Singers. Piensa tener suficiente tiempo disponible para visitar a amigos y familiares.

El motivo de su tranquilidad es que aunque la ley permite que las compañías negocien nuevos acuerdos con más horas de trabajo con los empleados, se espera que pocos empleadores lo hagan, ante el temor a reavivar las negociaciones normalmente complicadas que llevaron a los acuerdos actuales sobre el tiempo laborable, consideraron empresarios y economistas.

Y las condiciones adversas en la economía no están ayudando tampoco a que las empresas den ese paso.

La nueva ley representa la medida que más se ha destacado en una serie de reformas económicas prometidas por el conservador Sarkozy, y la respuesta de los trabajadores y empresas será analizada cuidadosamente como un referente de cuán lejos puede ir el presidente en sus propuestas sin provocar las protestas callejeras que han frustrado intentos reformistas en el pasado.

Francia comenzó su experimento con una semana abreviada de trabajo en 1998. La idea era que, al reducir la jornada laboral, los empleadores se verían obligados a contratar a más trabajadores en un esquema gigantesco de trabajo compartido, ayudando a reducir la tasa de desempleo, históricamente alta, de alrededor de 10%.

La medida atrajo mucha atención en el extranjero, junto con algo de envidia por el tiempo libre que disfrutaban los franceses. Pero otros se dedicaron a endilgarles a los franceses el estereotipo de "holgazanes", se ubican entre los trabajadores más productivos del mundo.

En el 2003, Bélgica redujo su semana laborable a 38 horas.

Un reporte de la agencia nacional de estadísticas Insee estimó que aproximadamente 350,000 empleos se generaron entre 1998 y el 2002, gracias a la política de la semana de 35 horas.

"Pero al incremento siguió una muy lenta generación de empleos en los años siguientes, así que para el periodo completo de 10 años, el resultado neto fue de cero", dijo Nicolas Bouzou, economista de la firma investigadora Asteres.

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