Portugal: 5 a 18 años de cárcel para acusados de pedofilia

LISBOA (AFP). Seis de los siete acusados en el juicio por los casos de pedofilia de Casa Pia fueron declarados culpables este viernes de abusos sexuales sobre menores por el tribunal de primera instancia de Lisboa, que los condenó a penas de entre 5 y 18 años de cárcel.

Al final de un juicio iniciado en noviembre de 2004, el más largo de la historia judicial de Portugal, la justicia ha declarado culpables a los acusados de abusar de unas 32 víctimas, que en el momento de los hechos eran niños a cargo de la Casa Pia, una institución pública que acoge a menores con dificultades.

Un antiguo chofer y jardinero de la Casa Pia, principal acusado del juicio, fue condenado a una pena de 18 años de cárcel. El tribunal le declaró culpable de más de un centenar de crímenes de abusos sexuales sobre menores e incitación a la prostitución.

Los otros acusados, entre los cuales se encuentran un antigua estrella de la televisión portuguesa, un antiguo responsable de la Casa Pia, un ex embajador, un abogado y un médico, fueron condenados a penas de cárcel de 5 años y 9 meses hasta los 7 años. Deberán abonar a ciertas víctimas indemnizaciones de entre 15,000 y 25,000 euros.

Solo la propietaria de una casa del sureste de Portugal donde, según las víctimas, se organizaban "orgías", ha sido absuelta.

Cuando la presidenta del tribunal dictó las penas ante una sala de audiencia llena, las seis víctimas que se encontraban allí dejaron estallar su alegría, se sonrieron los unos a los otros y apretaron los puños en señal de victoria.

"Estamos todos felices", declaró uno de ellos, Bernardo Teixera, a la salida del tribunal. "Al fin podemos decir que los pedófilos han sido condenados".

"Es una ignominia. Haremos oír nuestra voz para combatir el enorme error judicial que se ha cometido hoy", declaró por su parte Ricardo Sa Fernandes, abogado del antiguo presentador de televisión Carlos Cruz, condenado a siete años por tres crímenes de abusos sexuales.

El representante del principal acusado, el único en haber reconocido los hechos, consideró que la pena dictada por el tribunal era "demasiado elevada" y anunció su intención de recurrirla.

Los siete acusados comparecían libres y no serán encarcelados inmediatamente. Según la ley portuguesa, la ejecución de las penas queda suspendida hasta que la justicia se pronuncie sobre el recurso.

El escándalo de la Casa Pia estalló a finales de 2002 cuando un interno de esta institución bicentenaria afirmó a la prensa haber sido violado por un empleado.

Una vez roto el silencio, decenas de otros pensionistas y antiguos alumnos de la Casa Pia denunciaron la existencia de una red pedófila e implicación de varias personalidades mediáticas y políticas, algunos de los cuales han sido exculpados desde entonces.

El escándalo más importante que Portugal jamás haya conocido desembocó luego en un juicio fuera de la norma, en el que más de 1,000 testigos y expertos han prestado declaración, a lo largo de las 462 sesiones dedicadas a este caso de más de 66.000 páginas.

En marzo de 2006, sin esperar el fin del procedimiento judicial, un tribunal de arbitraje condenó al Estado portugués a entregar dos millones de euros de indemnizaciones a 44 antiguos internos de la Casa Pia, y estimó que había "faltado" a su misión de proteger a los niños.

"La Casa Pia tiene su parte de responsabilidad en lo que ha pasado", concluyeron también el viernes los jueces del tribunal de Lisboa, que estimaron que la institución había "infravalorado los riesgos que corrían sus alumnos".

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