Powell quizá no supo de interrogatorios de CIA

Un informe del Senado sobre las prácticas de detención e interrogatorios de la CIA después de los ataques terroristas del 11 de septiembre del 2001 concluye que la agencia inicialmente no informó al secretario de Estado ni a los embajadores sobre las duras técnicas de interrogación o las prisiones secretas, según un documento que circula entre el personal de la Casa Blanca.

El reporte, que todavía es secreto, agrega que a algunos embajadores a quienes se informó sobre los interrogatorios a los detenidos de al-Qaida en cárceles secretas se les dijo que no informaran a sus superiores en el Departamento de Estado, afirma el documento.

El informe de 6.300 páginas del Senado lleva años redactándose. Se espera que las conclusiones revelen detalles adicionales sobre el programa de la CIA y renueve las críticas de que Estados Unidos torturó a los sospechosos de terrorismo interrogados después los ataques del 2001.

Un funcionario legislativo que ha leído el informe confirmó las conclusiones. Un ex alto funcionario de la CIA dijo que el entonces secretario de Estado, Colin Powell, a final de cuentas fue informado del programa y participó en reuniones en que se discutieron las técnicas de interrogatorio. Pero es posible que no se haya informado a Powell sobre esas prácticas cuando se usaron inicialmente en el 2002, dijo el funcionario. Una portavoz de Powell dijo el miércoles que no comentaría al respecto.

El exfuncionario de la CIA dio que es una práctica normal que los embajadores a quienes se informe sobre una operación encubierta se les instruya no compartir la información con otros que "no necesitan conocerla", algo que determina la Agencia de Seguridad Nacional.

A los embajadores en países en que la CIA estableció cárceles secretas para interrogar prisioneros por lo general se les informó, dijo el exfuncionario, que al igual que otros entrevistados para este despacho pidió no ser identificado porque parte de la información sigue siendo secreta.

No está completamente claro qué funcionarios federales conocían sobre las prácticas al momento de comenzar.

El documento de cuatro páginas que circula en la Casa Blanca contiene los temas de conversación propuestos por el Departamento de Estado en reacción al informe del Senado. No está claro quién escribió el informe ni qué influencia tendrá sobre la respuesta del gobierno del presidente Barack Obama a una investigación que ya ha sido objeto de caldeadas disputas.

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