Presidente de Indonesia y astro de música pop

YAKARTA (AP). Las palabras del presidente de Indonesia retumban en la sala y Desy, de 24 años, escucha atentamente el mensaje del líder:

"¿Qué hay en tu corazón? ¿Qué dice tu espíritu? ¿Qué hay del afecto que mi corazón espera como al rocío?", pregunta el mandatario.

Desy, quien, al igual que muchos indonesios, usa un solo nombre, se apoya contra el mostrador de este negocio de música del centro de la ciudad. Esta es su balada favorita de las nueve que escribió el presidente Susilo Bambang Yudhoyono para su último álbum, en venta desde el mes pasado y titulado "Ku Yakin Sampai Di Sana", o "Creo que llegaré allí".

Yudhoyono dedica buena parte de su tiempo a luchar contra el terrorismo y la corrupción, pero no es inusual que también le cante al amor y a la nostalgia en un país donde los políticos están acostumbrados a montar un show. Un ejemplo: en plena batalla contra el movimiento independentista de Timor Oriental en 1999, el jefe militar, general Wiranto, encontró un momento para entonar la canción de Morris Albert "Feelings" en un acto de soldados retirados.

Por extraño que le pueda parecer a quien no es de aquí, una canción es una forma de comunicarse con los 235 millones de habitantes de Indonesia, donde abunda la diversidad étnica. Es una forma de conectarse con gente común.

Las canciones del presidente, que hablan de todo, desde el amor y la familia hasta el medio ambiente y la humanidad, son cantadas por músicos populares. El tema que sonaba en la disquería, "Adakah", es entonado por nada menos que Joy Tobing, ganador de la primera edición de "Idolo de Indonesia".

Desy, una vendedora, admite que todo esto es un tanto extraño. "Pero así se las ingenia Yudhoyono para que la gente escuche lo que tiene que decir", expresó.

La mezcla de política y actuación es una vieja tradición en Indonesia, donde los sultanes de antaño mostraban su talento y su poder en obras bailadas, señala Barbara Hatley, profesora de literatura, cultura popular y el idioma indonesio en la Universidad de Tasmania en Australia.

Hoy los políticos tienen una presencia muy grande en los medios de comunicación y apelan cada vez que pueden a sus aptitudes de actor.

"Esto es consecuencia de la democratización y de la necesidad de venderse uno mismo y a su partido", dijo Desy. "Es algo que todos esperan de los líderes. Cuando hay un concierto, ellos deben estar allí en el candelero".

Durante la campaña presidencial del 2004, Yudhoyono enfrentó a su rival, Wiranto, en el escenario de "Idolo de Indonesia". Se presentó con una chaqueta de cuero de roquero, mientras que Wiranto, quien también tiene un disco de baladas, se acercó al público y estrechó manos.

La recepción de los álbums del presidente es mixta. Tiene un grupo pequeño de admiradores y su primer disco, "Rinduku Padamu" (Añoranza de ti), vendió más de 45,000 copias, según Dharma Oratmangun, presidente de la Asociación Nacional de Artistas, Cantantes, Compositores y la Industria de la Grabación.

Pero no todos ven con buenos ojos estas distracciones. Rijalul Imam, director del grupo estudiantil KAMMI, dice que le frustra que el mandatario encuentre tiempo pera grabar canciones cuando hay tantos indonesios que sufren.

Hay muchos asuntos importantes pendientes, afirmó Rijalul, como la pobreza y la corrupción oficial. "La mayoría de los estudiantes son muy críticos" del gobierno, comentó.

Oratmangun, que colaboró en algunos arreglos musicales de las canciones del presidente, dice que no es justo criticar al mandatario.

"¿Qué tiene de malo que le guste escribir canciones y poemas?", preguntó. "A muchos líderes les gusta la música, como Bill Clinton, que tocaba el saxofón. A otros líderes les gusta también el arte... sus talentos son obra de Dios".

A numerosos indonesios todo esto les parece absurdo, según Wimar Witoelar, analista político que fue vocero del presidente Abdurrahman Wahid.

"Apoyo a Yudhoyono. Pero quisiera que se comportase con un poco más de clase", declaró.

No obstante, es precisamente la música lo que le permite al presidente comunicarse con la gente de la calle, como él mismo explica en la presentación del disco. "Con este trabajo, espero comunicarle mis pensamientos más íntimos a la sociedad", expresó.

En la disquería, Ade, de 40 años, pasa de largo cuando está revisando discos en un estante y llega al del presidente. Ante la pregunta de si le gusta su música, Ade responde:

"Me gusta esto", y señala un disco de Rod Stewart.

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