Presidente de Kirguistán se niega a renunciar

BISKEK ( AP). El presidente de Kirguistán insistió el jueves que no reconoce derrota y no renunciará a pesar de una cruenta insurrección y la creación de un gobierno interino por la oposición

La resistencia del presidente Kurmanbek Bakiyev, quien huyó de la capital hacia el sur, genera perspectivas de inestabilidad prolongada en esta nación empobrecida del Asia central que aloja instalaciones militares estadounidenses y rusas.

La montañosa ex república soviética estalló el miércoles cuando manifestantes tomaron edificios del gobierno en Biskek. La policía antimotines abrió fuego sobre las multitudes, causando decenas de muertes y cientos de heridos.

" No reconozco derrota en modo alguno", dijo Bakiyev a la radio Ejo Moskvy. Sin embargo, reconoció que " aunque soy presidente, no tengo palancas reales de poder".

Previamente, la dirigente opositora Roza Otunbayeva había dicho que el parlamento quedaba disuelto y que ella encabezaría un gobierno interino hasta realizar elecciones en seis meses. Dijo que la oposición controlaba cuatro de las siete provincias del país y exhortó a Bakyiev a renunciar.

" Sus asuntos en Kirguistán han finalizado", dijo Otunbayeva el jueves.

También dijo que no había planes inmediatos de revisar el arriendo de las base aérea estadounidense en Manas, que finaliza en julio. La base cumple una función crucial de abastecimiento de las fuerzas en Afganistán.

Oficiales militares dijeron que Kirguistán prohibió los vuelos desde Manas durante la insurrección y respondieron con evasivas a la pregunta de si se habían reanudado.

Bakiyev subrayó que seguía siendo el presidente elegido de la nación de 5 millones de habitantes, cuyos favores se disputan Beijing, Moscú y Washington debido a su ubicación estratégica.

" No tengo intenciones de entregar el poder. No tiene sentido", dijo y añadió que su reelección nueve meses atrás demostraba que aún gozaba de apoyo popular.

Aunque sus fuerzas de seguridad provocaron una matanza en la víspera, Bakiyev aparentemente descartó nuevos actos de violencia.

" ¿Creen ustedes que un presidente elegido por el pueblo tomará las armas contra el pueblo? Qué tontería", dijo.

Preguntado por qué huyó de Biskek, dijo: " Yo no hubiera huido, pero cuando empezaron a disparar a mis ventanas, por pura casualidad evité ser herido".

La ex canciller Otunbayeva dijo que el presidente se encontraba en la región sureña de Jalal-Abed, su baluarte político. El país tradicionalmente está dividido entre el norte urbanizado y el sur rural.

Varios testigos presenciales en el sur del país dijeron a The Associated Press que la situación era tensa e inestable, con hombres armados que aparentemente seguían apoyando a Bakyiev y opositores.

Sin embargo, el ministro de Defensa interino dijo el jueves que las fuerzas armadas se pasaron a la oposición.

" Se utilizaron fuerzas especiales y militares contra civiles en Biskek, Talas y otros lugares", dijo Ismail Isakov. " Esto no sucederá en el futuro".

Kirguistán, que comparte una frontera de 858 kilómetros con China, es una puerta a otras naciones del Asia central ricas en combustibles donde China, Rusia y Estados Unidos compiten encarnizadamente por imponer su influencia.

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