Presidente de Paraguay denuncia retroceso contra el hambre

ROMA (AP). El presidente de Paraguay, Fernando Lugo, denunció hoy martes que en estos dos años de crisis "hemos retrocedido 10 años de lucha contra el flagelo del hambre, la desnutrición y la muerte". "Estamos padeciendo las consecuencias de una crisis global financiera y alimentaria que ha empeorado el acceso a una alimentación adecuada de una gran parte de la población mundial", afirmó Lugo en la cumbre alimentaria que sesiona en las oficinas de la FAO en la capital de Italia.

Más de 60 jefes de Estado y de gobierno, incluidos también los presidentes de Brasil, Chile y Venezuela, asisten a la Conferencia Mundial sobre la alimentación, que se concluirá el miércoles sin fijar una fecha para erradicar el hambre que afecta a más de mil millones de personas, entre ellas 53 millones en América Latina.

El mandatario paraguayo llamó la atención de que en el contexto de un cambio climático impredecible se ahondan las posibilidades de que las consecuencias negativas sean aún mayores.

A su juicio, la crisis global debe ser un fuerte llamado, un desafío y, más que nada, una oportunidad de reforzar las estrategias de solidaridad entre los pueblos del planeta y de lograr una conciencia planetaria de corresponsabilidad.

Señaló que existe una "extraña y dolorosa paradoja: mientras las grandes compañías productoras y exportadoras de alimentos incrementan su producción y sus ganancias, la cifra de personas que sufren hambre ha subido dramáticamente a más de mil millones de seres humanos, por primera vez en la historia de la humanidad".

Al referirse a la situación en su país, recordó que al menos un 70% de la población pobre depende directa o indirectamente de la agricultura como medio de vida, por lo cual dijo que "tiene un enorme interés en garantizar el derecho a la alimentación". "Tenemos la obligación moral, jurídica e histórica de erradicar el hambre y la desnutrición de nuestros pueblos y, sólo con voluntad política, corresponsabilidad y solidaridad lo conseguiremos", planteó.

Cuba, por su parte, denunció la "indiscutible responsabilidad" de los países desarrollados con el hambre y la desnutrición de millones de personas.

El vicepresidente del Consejo de Ministros y ministro de Agricultura de Cuba, Ulises Rosales del Toro, dijo que eran responsables por haber impuesto la liberalización comercial entre actores claramente desiguales y las recetas de ajuste estructural.

De esta manera, agregó, "provocaron la ruina de muchos pequeños productores en el Sur y convirtieron en importadores netos de alimentos a países que antes se autoabastecían e, incluso, exportaban".

Sostuvo que la incapacidad de resolver el problema del hambre "no tiene justificación, más allá de la reiterada falta de voluntad política de los representantes de las sociedades desarrolladas para construir un orden internacional más justo, equitativo e inclusivo".

En su opinión, la mayor parte de los habitantes del planeta no es responsable de este estado de cosas, pero "padece sus consecuencias de la manera más cruel".Sostuvo que la "esencia de la crisis alimentaria mundial radical en la desigual e injusta distribución de la riqueza a nivel global".

Manifestó que en el caso de Cuba, a los problemas de la seguridad alimentaria se suman los efectos del bloqueo económico impuesto desde hace casi 50 años por el gobierno de Estados Unidos.

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