Presión entre los líderes iraquíes

Tensión creciente entre los líderes políticos iraquíes emplazados por el clérigo chií más venerado del país para dejar a un lado sus diferencias y ponerse de acuerdo a la hora de elegir al primer ministro antes de que se reúna el Parlamento el martes de la próxima semana.

El llamamiento protagonizado por el gran ayatolá Ali al-Sistani llegó el viernes, dado que el país parece cada vez más en peligro de desmoronarse, con el grupo disidente de al-Qaida el partido del Estado Islámico de Irak y el Levante habiendo tomado el control de buena parte del norte y el oeste de Irak y los kurdos afirmando su autoridad sobre territorios largamente disputados fuera de su región.

El partido del primer ministro actual Nuri al-Maliki ganó por mayoría las elecciones del pasado mes de abril, pero ahora está sudando por mantenerse en su puesto, especialmente desde que se dispararon las enemistades incluso dentro de sus colegas chiítas, que buscaron nuevas vías de reemplazarlo en el vecino Irán. Los críticos han acusado a al-Maliki de monopolizar el poder y no saber gestionar las amargas y largamente olvidadas quejas de la minoría suní.

Sin embargo al-Maliki, que lleva gobernando el país desde 2006, ha demostrado ser un político inteligente y correoso, y hasta ahora no ha mostrado ninguna disposición de abandonar el poder.

Menos de tres años después de que las últimas tropas estadounidenses abandonaron Irak, Washington se ha visto de nuevo involucrado, con drones que ahora vuelan sobre Bagdad para proteger a los civiles estadounidenses y recién desplegadas fuerzas militares de Estados Unidos.

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