Primer barco de ayuda alimentaria llega a ciudad inundada

GONAIVES, Haití (AP). El primer cargamento significativo de ayuda alimentaria llegó a Gonaives el viernes, cuando un barco con 33 toneladas de alimentos y materiales de primera necesidad atracó en el puerto para aliviar a miles de personas que sobrevivieron cuatro días con poca comida y casi sin agua.

Soldados argentinos trabajaron toda la noche para rellener con piedras un hoyo que la tormenta tropical Hanna provocó en el muelle, permitiendo así atracar al barco, llamado Tres Rivieres.

Los soldados con fusiles se mantenían alerta mientras que trabajadores del muelle descargaban 15 toneladas métricas de alimentos que llegaron de la capital, Puerto Príncipe. La ayuda del Programa Mundial de Alimentos de la ONU incluía agua embotellada, pastillas de purificación de agua, galletas, aceite para cocinar y arroz.

Los soldados, que pertenecen a la misión de la ONU en Haití, se proponían distribuir la comida en pocas horas en refugios de emergencia donde se abarrotaban 40,000 personas.

Las inundaciones provocadas por Hanna el lunes sumergieron a más de la mitad de las casas de Gonaives, la cuarta ciudad más grande de Haití. Varios cadáveres flotaban el viernes sobre las aguas lodosas que cubren parte de esta ciudad después del paso de la tormenta, elevando a 137 la cifra oficial de muertos.

Se pronostica que el respiro de buen tiempo será breve.

El huracán Ike, de categoría 3, podría pasar cerca de Haití este fin de semana.

Incluso si sólo llega al norte del país, es casi seguro que empapará de nuevo el valle de Artibonite, el más fértil de Haití, y con ríos que desembocan en Gonaives.

"Es un ambiente tan húmedo, que la lluvia seguro que caerá", explicó John Cangialosi, un meteorólogo del Centro Nacional de Huracanes con sede en Miami. Sin embargo, como la ruta que seguirá Ike es tan difícil de predecir, también resulta imposible saber cuanta agua caerá, dijo el experto.

Y con la mitad de Gonaives inundada, bastaría un poco de lluvia para provocar un desastre.

"El suelo está totalmente impregnado de agua y los ríos se pueden desbordar", dijo Max Cocsi, que dirige la misión belga del grupo Médicos Sin Fronteras. "No necesitamos un huracán, una tormenta será suficiente", añadió.

Cocsi, que llegó el jueves a Gonaives, dijo a la AP que nadie sabe a ciencia cierta cuántos muertos hay. El esfuerzo se concentra ahora en los sobrevivientes y no en la extracción de cadáveres.

El gobierno de Haití tiene pocos recursos para ayudar a los damnificados. Los convoyes de rescate se han visto bloqueados por las inundaciones.

Un convoy de ayuda humanitaria estadounidense que voló desde Miami el jueves distribuyó suficiente ayuda para 20,000 personas a la capital. Gran parte del cargamento fue transportado a Gonaives por un barco guardacostas y dos helicópteros el viernes.

Marti Tolliver, vocera de la embajada estadounidense en Haití, dijo que se enviará más ayuda cuando las autoridades descubran la manera de transportarla a la ciudad.

"Dependerá de donde haya más necesidad. Intentamos cada una de las vías", dijo.

El acceso por tierra a Gonaives era imposible con puentes destruidos, caminos inundados y árboles derribados, señaló Myrta Kaulard, representante de la agencia alimentaria de la ONU.

El grupo de ayuda Oxfam dijo que proveerá 500 cargamentos de materiales de primera necesidad y 1,000 botellas de agua embotellada a Gonaives durante el fin de semana.

"La moral de la gente en refugios es muy baja. Me da miedo decirles que se aproxima otra tormenta", dijo Parnell Denis, representante de Oxfam en Gonaives.

Al menos 102 de los haitianos que murieron al paso de Hanna se encontraban en Gonaives, dijeron las autoridades. Unas 250,000 personas han sido afectadas por la tormenta y unas 54,000 viven en refugios, según estimaciones oficiales.

La tormenta también mató a al menos dos personas en Puerto Rico.

Gonaives, una colección de edificios de hormigón, chabolas y plazas con fuentes destruidas, se encuentra en una llanura entre el océano y montañas que se cubre de barro incluso con lluvias leves.

Hanna golpeó a Haití durante cuatro días, destruyendo casas y forzando a familias a quedarse en los tejados con algunas de sus posesiones.

Chantal Pierre, de 19 años y embarazada, pudo llegar el jueves a la base de la ONU, en Gonaives. Los soldados la llevaron en camilla a un gimnasio. Inició el parto entre los equipos de levantamiento de pesas.

Minutos después, en un hospital improvisado en la base, dio a luz a una niña sana.

El día anterior, Dorlean Nadege, de 26 años, había dado a luz en el mismo lugar. El doctor Julio César Lotero dijo que Pierre se iría el viernes, pero Nadege se quedaría porque las aguas se habían llevado su casa.

"Tiene que quedarse aquí", dijo. "No tiene adónde ir".

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