Problema con crucero en EU recuerda que el mar es imprevisible

LOS ANGELES (AP). Un lujoso crucero que llegó remolcado a San Diego después de quedarse sin energía eléctrica representó un caso afortunado en muchos aspectos. Nadie murió ni sufrió lesiones graves, una embarcación de la Armada acudió con víveres y el desperfecto ocurrió aguas tranquilas.

Pero la historia del buque averiado ilustra cuán rápidamente la situación puede tornarse peligrosa en una ciudad flotante que transporta a miles de personas. Ello ha llevado a peticiones de analizar con cuidado si los cruceros cuentan con el equipo apropiado para lidiar con varios problemas que podrían surgir: mar embravecido, brotes infecciosos a bordo o problemas mecánicos que pueden dejar los barcos a la deriva en condiciones meteorológicas de riesgo.

"Si usted quiere unas vacaciones totalmente previsibles, no vaya al mar", dijo Carolyn Spencer Brown, directora de la publicación de esta industria, Cruisecritic.com, y quien ha viajado en más de 200 cruceros. "Los barcos son cada vez más grandes y tienen mejores sistemas de estabilización que antes, pero todavía se desplazan por el mar. El mar es la naturaleza y la naturaleza es imprevisible".

En caso de que el Splendor hubiera navegado en el Atlántico Norte en el invierno, y no a 65 kilómetros de la costa de México y en aguas tranquilas, la situación pudo haber sido mucho peor, dijo el abogado Charles Lipcon, especialista en derecho marítimo.

"El clima en el Atlántico Norte y frente a la costa de Sudáfrica puede ser terrible", señaló. "Los capitanes tratan habitualmente de navegar cerca del puerto, de modo que si ocurre algo malo puedan evitar esto. Pero algunas veces no tienen otra opción".

Otro golpe de suerte en el crucero Carnival consistió en que el portaaviones Ronald Reagan de la armada estadounidense estaba en la zona, realizando maniobras de entrenamiento. Sus 6.000 marinos acudieron rápidamente al rescate, con alimentos y otros artículos.

Los remolcadores tampoco estaban lejos, y llevaron el crucero de 290 metros de eslora (952 pies) a lo largo de 320 kilómetros (200 millas), hasta un muelle de San Diego. El crucero llegó el jueves, y terminaron los tres días de inconvenientes para los pasajeros.

Muchos de ellos se quejaron por la calidad de la comida que se les suministró de emergencia y por la falta de retretes que funcionaran en forma adecuada. Sin embargo, elogiaron a los tripulantes por llevar a toda la gente a los botes salvavidas, cuyo uso no resultó necesario.

El incendio en el cuarto de máquinas fue extinguido rápidamente y nadie resultó lesionado.

Pero los incendios a bordo han sido una preocupación de los investigadores, dijo Kitty Higgins, ex integrante de la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte. Es inusitado que un incendio obligue a desactivar todo un cuarto de máquinas y corte todo el sistema de respaldo para el suministro eléctrico a bordo.

"Un incendio puede ser apagado rápidamente, de modo que no se requiera llevar un barco a puerto", aseguró Higgins. "Esto genera muchas preocupaciones".

Hace cuatro años, el Star Princess se incendió en una noche de viento en el Atlántico, mientras se dirigía a Jamaica. Una persona murió, 11 resultaron heridas y 150 camarotes fueron dañados antes de que la tripulación lograra extinguir las llamas, al parecer causadas por un cigarrillo.

Mientras los investigadores tratan de determinar qué ocurrió en el Splendor, Higgins dijo que probablemente analizarán el equipo del barco y la respuesta de la tripulación. Los cruceros cuentan con planes amplios de contingencia, que incluyen la realización de simulacros supervisados por la Guardia Costera, dijo Eric Ruff, vicepresidente de la Asociación Internacional de Líneas de Cruceros.

La Guardia Costera informó que había examinado los equipos de detección de humo y calor, así como los sistemas de ingeniería, apenas un día antes de que las máquinas estallaran.

La Junta Nacional de Seguridad en el Transporte informó que la investigación sobre la causa del incendio se realizará por Panamá, donde está registrado el barco. Panamá accedió a que la guardia Costera estadounidense se una a la investigación, porque la mayoría de los pasajeros eran ciudadanos estadounidenses. Dos expertos de la Junta ayudarán también.

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