Prolongado luto le rinde dividendos políticos Cristina Fernández

BUENOS AIRES ( AP). Vestida completamente de negro, su único color desde hace cinco meses, camina decidida hacia el escenario. Sorprendida por la multitud, se seca las lágrimas del rostro con un suave movimiento. En segundos recupera la postura y levanta su brazo en señal de victoria. No menciona aquello que está en la mente de todos, deja que sus partidarios lo hagan por ella: "Para Cristina, la reelección", claman.

Sí habla en cambio, y con gran efecto, de su difunto marido.

"Yo siento en cada palabra la fuerza de él y sé que él está definitivamente entre todos nosotros", dijo la presidenta Cristina Fernández con la voz entrecortada el viernes 11 marzo en una reunión con partidarios convocada para conmemorar el aniversario por el triunfo del peronismo en 1973, pero que terminó convertido en un homenaje al difunto esposo y ex mandatario Néstor Kirchner.

A espaldas de ella, un cartel luminoso rezaba: "Todos con Cristina para seguir cambiando la Argentina".

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner supo transformar el dolor por la pérdida de su compañero de toda la vida en la más eficaz herramienta política para garantizar la continuidad de su gobierno.

Desde la repentina muerte de Néstor Kirchner el 27 de octubre pasado, su esposa ha puesto tanto empeño en resaltar su viudez llevando un estricto luto, pese a que el protocolo no la obliga, como en mostrarse firme en la conducción del país sin el respaldo del político más influyente de Argentina en la última década, aunque haga permanentes referencias a "él".

A Cristina Fernández, tanto el luto que ha llevado a cuestas como su silencio sobre su aspiración a la reelección, le han servido como un escudo que la protege del desgaste de una campaña electoral porque nadie quiere atacar a una viuda, y además, tiene a sus eventuales contrincantes pendientes de su decisión.

"¿Alguno me ha escuchado decir que voy a ir a la reelección en el 2011?", se preguntó a principios de marzo en su discurso de apertura del Congreso.

"A esta altura (el luto) ya es una estrategia", dice Mariel Fornoni, directora ejecutiva de la empresa consultora Managment&Fit. "Contra una viuda no se puede, nadie se la juega en contra porque lleva las de perder".

"Sobre luto no hay protocolo. No hay nada escrito. Antes el luto se llevaba por dos años, pero era por costumbre", explicó Ricardo Péculo, especialista en funerales, ceremonial y pompas fúnebres. "Lo de la señora presidenta es una decisión personal, como el brazalete negro que portó (el entonces presidente Juan Domingo) Perón tras la muerte de Evita".

Esta aparente estrategia le ha dado frutos inmediatos: Fernández invirtió la imagen negativa de los dos últimos años y a partir de la muerte de Kirchner son mayoría los argentinos que la apoyan. Además, se perfila como la favorita para ganar las elecciones generales del 23 de octubre frente a una oposición fragmentada y sin liderazgo.

Para el licenciado Daniel Gutiérrez, director general de la Asociación Argentina de Marketing Político, en la comunidad opera "una empatía hacia aquel que sufrió una pérdida y Cristina lo está capitalizando".

"Cualquier detalle de una figura pública no es al azar", dijo Gutiérrez. "En comunicación política, todo es una puesta en escena".

A principios de octubre un 60,3% de la población desaprobaba la gestión de Fernández. Al mes siguiente, el 57,4% la avalaba, reveló una encuesta de Managment&Fit. La consultora Poliarquía, en tanto, ubicó en 55% la imagen positiva de la presidenta en su último sondeo de febrero.

"Para mí ella hizo un luto para exhibir, para las cámaras. Me cuesta creer que una mujer que dice haber amado tanto a su marido se preste a un show así", expresó Silvina Cáceres, 33 años, diseñadora de indumentaria. "Es un luto estudiado y asesorado para obtener un beneficio".

Incluso en la ciudad de Buenos Aires, un distrito históricamente adverso para los Kirchner, la imagen positiva de la presidenta alcanza un 60%, de acuerdo con un estudio de la compañía consultora Rouvier&Asociados divulgado a principios de marzo. Allí los consultados destacan a Fernández por "su fortaleza y liderazgo".

"No me parece fingido (el luto). Es auténtico. (Néstor Kirchner) era su compañero de toda la vida, no sólo en la política. No explotó tanto (su viudez) como hubiera podido", aseguró Ramiro Blanco, 38 años, empresario del sector indumentaria. "Además, no me parece que sea central en la política actual".

Las encuestas otorgan a Fernández una intención de voto de entre 30% y 40%. Ricardo Alfonsín, diputado de la opositora Unión Cívica Radical (UCR) e hijo del fallecido ex presidente Raúl Alfonsín, y Mauricio Macri, alcalde de centroderecha de la ciudad de Buenos Aires, se disputan el segundo puesto con el 20%.

Para vencer en primera vuelta, se debe obtener 45% de los votos o 40% y una ventaja de diez puntos sobre el segundo.

La utilización del luto como herramienta política no es nueva en la historia argentina y alimenta la característica fascinación popular que despierta entre los argentinos la muerte de sus figuras públicas.

Son ya legendarias las imágenes de una fila interminable de miles de personas para despedir los restos de Eva Perón, fallecida el 26 de julio de 1952. El velorio duró 14 días por decisión del entonces presidente Juan Domingo Perón.

El cuerpo embalsamado de Evita fue secuestrado por los militares que derrocaron a Perón en 1955. Lo desfiguraron y luego fue escondido en un cementerio de Italia bajo otro nombre. Los militares lo consideraban una amenaza así como cualquier remembranza peronista. Recién fue restituido a su viudo en 1971.

Una multitud despidió al propio Perón, quien murió en 1974 durante su tercer mandato. En 1987 desconocidos profanaron sus restos y le cortaron las manos por causas nunca aclaradas. En 2006 el cuerpo fue llevado a un museo construido en su honor, pero el acontecimiento se vio empañado por una violenta gresca entre dos facciones de sindicalistas que se disputaban el traslado del féretro.

Hace unos meses, el gobierno se esmeró en cuidar los detalles del velorio de Néstor Kirchner.

Las imágenes de la televisión pública _único medio con acceso al ritual en la Casa de Gobierno_ mostraban en primer plano a la presidenta detrás de gafas oscuras, acompañada por sus dos hijos mientras apoyaba sus manos sobre el féretro cerrado que guardaba el cuerpo de su marido. Enseguida, las cámaras enfocaban en plano medio a miles de seguidores que caminaban a pocos metros de Fernández a su paso por el ataúd. Algunos dolientes arrojaban banderas, rosarios y fotos para luego darle ánimo a la viuda, que nuevamente era enfocada por la cámara.

El impacto por la muerte de Néstor Kirchner también "empujó a mucha gente a admitir una simpatía por el kirchnerismo", que estaba oculta en un contexto de fuertes críticas hacia el ex presidente desde los principales medios de comunicación, opinó el analista Gutiérrez.

"Creo que su último acto de servicio fue también ese 27 de octubre cuando descubrimos de repente cuántas cosas había hecho y qué poco lo habían reconocido", dijo la presidenta durante el evento del 11 de marzo. "Perdónenme, pero tengo que decirlo, se me va a romper el corazón si no lo digo".

Ahora a las fotos de Perón y Evita infaltables en cada acto oficialista se le sumó la de Kirchner.

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