Protesta por operación para recuperar zona del crack en Sao Paulo

SAO PAULO ( AFP). Una operación policiaca que busca arrebatar a consumidores y traficantes de crack una de las principales áreas del centro de Sao Paulo conocida como "Crackolandia", genera protestas de grupos de derechos humanos, en una metrópoli cuyo boom inmobiliario valoriza cada metro cuadrado.

Unos 300 policías militares (policía regional) ocupan esta área de unas diez cuadras de desgastados edificios en el corazón de la mayor metrópoli de Brasil, con el objetivo de terminar con el mercado de crack (un barato derivado de la cocaína extremadamente adictivo) y sacar a cientos de dependientes de la droga, traficantes e indigentes que ocupan sus calles.

La operación, que comenzó a inicios de enero, se produce después de que el gobierno brasileño anunciara el mes pasado una inversión de 2.200 millones de dólares para enfrentar una "epidemia del crack".

El ministro de Salud, Alexandre Padilha, aseguró que de 2003 a 2011 se multiplicó por diez el número de "dependientes químicos" y según los expertos, en todo el país -de 190 millones de habitantes- podría haber 1,2 millones de usuarios.

Inicialmente, la policía penetró la zona con gases lacrimógenos y disparando balas de goma para dispersar a los grupos de adictos.

Tras fuertes críticas, la operación se suavizó, y la policía comenzó a instalar controles en las principales intersecciones, forzando a los adictos a mantenerse en calles adyacentes y fuera del área considerada como "Crackolandia".

El sábado, 43 grupos de trabajadores sociales, derechos humanos e indigentes organizaron una barbacoa en el área para alimentar a los drogadictos y denunciar lo que consideraron "una tentativa violenta de sanitarizar el área" y de "criminalización de la pobreza".

Eduardo de Oliveira, un adicto de aspecto demacrado, dijo que no tiene trabajo, duerme en las calles y consume hasta 30 piedras de crack al día, cada una a un costo de entre 3 y 10 dólares.

¿De dónde saca el dinero para alimentarse y mantener su drogodependencia? "Robo, y agarro comida de la basura", dijo este hombre de 35 años.

Dramáticas son las escenas que se repiten en esta área, poblada de menores drogadictos tirados en la calle y hasta de jóvenes embarazadas sin hogar, dependientes del crack.

Pero no todos los habitantes de "Crackolandia", estimados en unos 2.000, son drogadictos.

Maria Solange Machado, una exenfermera que fue despedida de los servicios públicos del estado tras desarrollar problemas psiquiátricos, dijo que lleva viviendo en las calles desde 2005, porque no encuentra trabajo y no puede pagar los carísimos alquileres de Sao Paulo.

"El Estado ha abandonado a la gente de la calle en Crackolandia. Muchos no son drogadictos", explicó a la AFP. "No hay bastantes lugares de acogida para atenderlos a todos", aseguró.

Anderson Lopes Miranda, coordinador del Movimiento de Gente de la Calle, dijo que unos 20.000 indigentes viven en las calles de Sao Paulo. "Y hay alrededor de un millón en todo Brasil", añadió.

El padre Julio Lancelotti, de la arquidiócesis de Sao Paulo, explica que la Iglesia recibe "a unas 150 personas (entre adictos y los que no tienen hogar) en centros en toda la ciudad".

Voluntarios de la iglesia misionera bautista Jesus Transforma, vestidos con camisas amarillas, ofrecen refugio a cambio de conversión: "queremos convertir Crackolandia en Christolandia", dijo a la AFP Washington Luis Alvarenga.

A pesar de las protestas, la policía está determinada a mantener la ocupación del área. Los críticos "pueden decir lo que quieran", dijo a la AFP el teniente Flavio Martinez. "El objetivo de la policía militar es combatir el tráfico y el consumo de drogas para reducir los robos" y la criminalidad, dijo.

"Es importante que el Estado pare la expansión del crack, pero la prioridad debería ser atender las necesidades sociales de esta población, ofrecerles lugares donde dormir, atención médica", dijo el sociólogo Kennedy Ferreira.

Los críticos de la operación policiaca aseguran que su objetivo real es expulsar a los ocupadores ilegales de los edificios de esta zona, que el gobierno busca revitalizar antes de la Copa del Mundo de Fútbol, que tendrá lugar en Brasil en 2014.

"Esto es parte del proyecto Nova Luz, destinado a impulsar el valor de la propiedad en esta área", denunció Rodrigo Vinagre, de una asociación que defiende a los indigentes, en referencia al proyecto para reactivar y reconstruir el centro de Sao Paulo.

Este proyecto prevé la expropiación y la demolición de cientos de edificios, entre ellos numerosos rascacielos del siglo pasado, actualmente en ruinas.

El crack es una mezcla de pasta de cocaína (cocaína no tratada), vidrio molido y productos químicos con efectos devastadores para la salud, que genera una altísima dependencia, lo que -sumado a su bajo costo- ha hecho que su consumo se expandiera enormemente en países como Brasil, Argentina y Uruguay.

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