Protestas en Bolivia sin perspectivas inmediatas de solución

LA PAZ ( AFP) La Central Obrera Boliviana (COB), el sindicato más grande del país, cierra este viernes tres días de protestas callejeras por reclamos salariales y amenaza con redoblar sus movilizaciones la próxima semana, en un difícil clima social sin perspectivas inmediatas de solución.

"Estamos demostrando por tercer día estas exitosas marchas y huelgas", afirmó el líder de la COB (izquierda), Juan Carlos Trujillo, al encabezar la protesta y recordar que rechazan al incremento salarial del 8% decretado para este año por el gobierno.

"Si el gobierno no atiende nuestras demandas, vamos a radicalizar nuestras legítimas protestas" la próxima semana, afirmó el líder de la COB, entidad hasta hace poco aliada del presidente Evo Morales.

La renovación de cargos en la cúpula de la entidad gremial el año pasado y la presencia de dirigentes más radicales motivaron el distanciamiento con el oficialismo. Además los reiterados reclamos sindicales hechos cada año han sido minimizados por el poder Ejecutivo.

"Ahora el gobierno nos tiene que escuchar", advirtió Trujillo, luego de que en los dos días anteriores se reportaron choques entre sindicalistas y policías que dejaron al menos una veintena de heridos, según el Ministerio de Gobierno.

La COB declaró huelga de 72 horas de miércoles a viernes y los sindicalistas marcharon por las principales ciudades de Bolivia cortando vías interdepartamentales. Sin embargo, las actividades en la banca, la administración pública y la mayoría de las empresas privadas son normales.

Unos 4.000 obreros, trabajadores de salud, médicos y estudiantes de medicina, guiados por unos 100 obreros del poderoso sindicato minero del yacimiento estatal Huanuni, efectuaron este viernes una ruidosa marcha por La Paz por tercer día consecutivo, constató la AFP.

Los mineros hicieron explotar varias guías de dinamita e incluso lanzaron los artefactos hacia la guardia policial, sin causar víctimas, cuando los uniformados mantenían una celosa vigilancia e impedían que los manifestantes avanzaran sobre la plaza de Armas, donde se ubica el palacio presidencial.

En Santa Cruz (este), Tarija (sur), Oruro (oeste), Cochabamba (centro) y Potosí (suroeste) se han reportado bloqueos de caminos sin incidentes, según informes de las radios privadas Erbol y Fides.

El gobierno ha dicho en las últimas horas, por enésima vez, que el aumento máximo de salarios es del 8% y que anular el decreto de aumento de jornada laboral de 6 a 8 horas para el sector de la salud es inviable, lo cual, por ahora, aleja la posibilidad de una solución a los conflictos.

"El gobierno no quiere retroceder para no sufrir una derrota (política), pero si no lo hace, la conflictividad va a aumentar, pues ya estamos ante el umbral de una crisis política", dijo a la AFP el sociólogo y profesor universitario Carlos Cordero.

"Este clima de conflictividad está dañando la imagen del presidente y aunque sea una señal de debilidad, debería derogar el decreto (de aumento de la jornada laboral para los médicos) porque es preferible a que la popularidad del presidente Evo Morales siga deteriorándose", acotó.

Morales llegó al poder en 2006 con el 54% de los votos, revalidó el cargo en 2009 con el 64% de los sufragios, pero una encuesta de la privada Ipsos de marzo pasado dice que el apoyo ciudadano al mandatario izquierdista se desplomó al 39%.

El gobernante, crítico de Estados Unidos y aliado de Cuba, Venezuela e Irán, llegó al poder con promesas de justicia social, pero ahora los sectores que lo colocaron en la silla presidencial lo cuestionan, a excepción de indígenas aymaras y quechuas y cocaleros, sus más leales aliados.

El rápido descenso en la popularidad de Morales se debe a que el jefe de Estado aplicó medidas impopulares, como un frustrado aumento en el costo de los combustibles, y persiste en su intento de construir una carretera por la reserva ecológica TIPNIS, rechazada por indígenas amazónicos, entre otros temas.

Sobre la posibilidad de que los conflictos sociales puedan desencadenar un golpe de estado, el analista Cordero dijo que "la democracia boliviana ha dado señales en los últimos 30 años de solidez" y estimó que instituciones como "las Fuerzas Armadas y la Policía han demostrado respeto al orden constitucional".

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