Putin anuncia una lluvia de pasaportes rusos para los ucranianos

El presidente ruso, Vladímir Putin, cumplió este miércoles su amenaza y poco después de simplificar los trámites de concesión de pasaportes rusos a los residentes en el revuelto Donbás, amplió la categoría de ucranianos que podrán recibir la ciudadanía por la vía rápida.

"He dicho en muchas ocasiones que ucranianos y rusos son pueblos hermanos. Más aún, considero que, en realidad, somos un único pueblo. Si tenemos una ciudadanía común, saldrán ganando tanto los rusos como los ucranianos", declaró Putin para justificar su política hacia Ucrania.

Putin hizo oídos sordos a la unánime condena occidental y apenas dos semanas después de las elecciones presidenciales en el país vecino firmó hoy un segundo decreto que podría beneficiar a varios millones de ucranianos.

Si la medida aprobada el 24 de abril afecta a los casi cuatro millones que viven en las autoproclamadas repúblicas populares de Donetsk y Lugansk, la anunciada hoy podría tener consecuencias insospechadas, ya que también afecta a sus padres e hijos.

Según algunos analistas, la medida contribuirá a congelar el conflicto armado en el Donbás, ya que consolidará el control ruso sobre las zonas separatistas, cuyos dirigentes son nombrados, a todas vistas, por el Kremlin.

Y todo ocurre en medio del proceso de traspaso de poder del actual presidente ucraniano, Petró Poroshenko, al ganador de los comicios del 21 de abril, el actor Vladímir Zelenski, que llegó al poder con propuestas de diálogo con Rusia para frenar la guerra, promesas que la granjearon muchos votos en el este rusoparlante.

A partir de hoy, podrán solicitar el pasaporte ruso por la vía rápida -menos de tres meses de trámites- los ciudadanos ucranianos, los refugiados y los apátridas que residan temporalmente en territorio ruso o tengan permiso de residencia permanente.

Cuando el decreto habla de refugiados, se refiere a los cientos de miles de personas que cruzaron la frontera para huir de la guerra contra los separatistas prorrusos durante los últimos cinco años, aunque parte de ellos han vuelto, según Kiev.

Pero el documento también implicaría a los que solicitaron asilo o a los que emigraron en busca de trabajo, que ascenderían a un millón y medio, según algunos cálculos, lo que incluye a los procedentes de otras zonas del país, incluida la parte del Donbás controlada por el Ejército ucraniano.

También aquellos que participen en el programa de retorno de los rusos que viven en el exterior o residían en ciertas zonas de las regiones ucranianas de Donetsk y Lugansk entre el 7 y 27 de abril de 2014, es decir cuando estalló la sublevación prorrusa.

El decreto también hace mención especial de aquellos que se vieron obligados a abandonar la península de Crimea antes de la anexión rusa consumada el 18 de marzo de 2014.

En estos dos últimos casos, Putin se refiere a los ucranianos que fueron presuntamente perseguidos por apoyar la anexión rusa de Crimea y la independencia del Donbás tras el derrocamiento del presidente Víktor Yanukóvich en la revolución del Maidán.

Putin ya había adelantado que el Kremlin barajaba la concesión de la ciudadanía a los ucranianos, en general, y no sólo a los que residen en Donetsk y Lugansk, pero algunos pensaron que era sólo un farol.

Rusia abrió el lunes en el sur del país el primer centro de entrega de pasaportes a los residentes en el Donbás menos de una semana después de que Putin firmara el correspondiente decreto.

Según los servicios migratorios, los solicitantes que reciban la ciudadanía rusa no tendrán que renunciar, en ningún caso, a la ucraniana, cuando tradicionalmente en este país la legislación obliga a ello.

La concesión de pasaportes a los ucranianos trae a la memoria la política rusa en las regiones separatistas georgianas de Abjasia y Osetia del Sur, que fue calificada en su momento de "anexión soterrada" por el entonces presidente de Georgia, Mijaíl Saakashvili.

En 2008, el Kremlin justificó el hecho de que en Osetia del Sur vivían "ciudadanos rusos" para lanzar una operación militar que condujo a la independencia de surosetas y abjasos.

En cambio, Putin insiste en que no hay "nada de extraño" en la medida, ya que es exclusivamente humanitaria y está destinada a defender los derechos de esos ucranianos.

Al respecto, Zelenski apeló a la ironía y consideró que la medida es una pérdida de tiempo y pronosticó que sólo la utilizarán aquellos que creen ciegamente en la propaganda rusa, buscan empleo o huyen de persecuciones penales.

"Sabemos perfectamente lo que, en realidad, trae consigo el pasaporte ruso: el derecho a ser detenido en una protesta pacífica, el derecho a no tener elecciones libres y competitivas, el derecho a olvidar los derechos y libertades fundamentales", dijo y ofreció la ciudadanía ucraniana a aquellos que luchan por la libertad en el espacio postsoviético.  

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