Raúl Castro ingresa al club de los octogenarios

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LA HABANA (AP). Raúl Castro se está sumando a su hermano Fidel en el club de los octogenarios, aunque sin los achaques físicos que obligaron a Fidel a alejarse del poder precisamente a esa edad y con desafíos políticos que resolver.

El cumpleaños será el viernes 3 de junio y no se esperan eventos oficiales, pero la fecha seguramente servirá como recordatorio a partidarios y opositores de que los tiempos son cortos para la tarea de "actualizar el modelo" que se impuso el mandatario.

Raúl es hoy un mes mayor que la edad que tenía su hermano cuando una enfermedad que casi lo mata lo obligó a dejar el poder en el 2006. En abril, Fidel renunció al último cargo que conservaba, el de primer secretario del Partido Comunista.

"Fidel está fuera a la edad de 85 años y siempre fue mucho más saludable que Raúl cuando eran jóvenes. Ahora Raúl tiene 80", comentó a la AP Ann Louise Bardach, una experta estadounidense en Cuba con varios libros sobre la isla y los Castro, incluidos "Sin Fidel" (Without Fidel) y "Cuba confidencial" (Cuba Confidential).

Salvo algún que otro esporádico rumor, no hay un solo reporte independiente sobre la salud del presidente, quien se embarcó en un proceso que busca revitalizar la economía.

Bardach mostró sus respetos al mandatario por empujar la transformaciones en la isla, pero lamentó que perdiera una oportunidad de oro para atraer a gente más joven hacia cargos directivos durante un reciente Congreso del Partido Comunista en el que se renovó la dirigencia.

De hecho, Raúl _quien sustituyó a su hermano como primer secretario del PC en el Congreso de abril_ tiene como segundos en el mando a José Ramón Machado Ventura (de 80 años) y a Ramiro Valdés (de 79).

"Su desafío es atraer a la generación joven", comentó Bardach.

Desde el comienzo de su gestión, pero en particular desde mediados del año pasado, Raúl Castro abordó una "actualización" del modelo económico, que incluyó una apertura al trabajo independiente del Estado, el recorte de medio millón de puestos del sector estatal _por ahora a ritmo lento_, la entrega de tierras a usufructuarios y el ejercicio de una economía menos centralizada.

El Congreso planteó asimismo la necesidad de profundizar estas medidas e impulsar leyes que permitan la compra-venta de casas y automóviles entre particulares, flexibilizar las normas para los viajes de los cubanos al extranjero y hacer un sistema eficiente.

Muchos se preguntan si el gobernante tendrá la energía o el tiempo necesarios para echar a andar los cambios sin perder, como él mismo dijo, el carácter socialista del sistema de la isla.

Hay quienes se muestran escépticos.

"Para hacer cambios reales hace falta gente joven", afirmó un habanero de 26 años que se identificó únicamente como Ernesto por temor a meterse en líos por hablar de la conducción del país. "Raúl habla de darle poder a los jóvenes, pero ¿dónde están ellos?".

Castro parece consciente de la magnitud del trabajo por delante.

"El tiempo que nos queda es corto; la tarea, gigantesca... Pienso que estamos en la obligación de aprovechar el peso de la autoridad moral que poseemos ante el pueblo para dejar el rumbo trazado y algunas otras cuestiones importantes resueltas", manifestó en un discurso pronunciado en diciembre del 2010.

Paralelamente, el mandatario indicó que la isla realizará sus cambios y reformas, pero no tolerará la influencia de Estados Unidos ni cederá a presiones.

Wayne Smith, quien era un joven diplomático estadounidense en Cuba cuando el presidente John F. Kennedy cerró la embajada en la isla en 1961 y luego regresó como jefe de la Oficina de Intereses de su país en Cuba en 1979, dijo que nunca pensó que los dos países estarían enemistados tanto tiempo.

"Cuando nos fuimos en 1961, esperaba estar de regreso pronto. Aquí seguimos más de 50 años después de la revolución y nosotros no tenemos una relación decente con ellos", agregó Smith, él mismo de 79 años y quien se opone a las sanciones de Washington a la isla.

El diplomático indicó que esperaba que Castro pudiera hacer mucho por el país ahora que no estaba la sombra de su hermano Fidel.

En las calles, los cubanos le deseaban feliz cumpleaños a Raúl Castro y miraban con expectativas el futuro.

"Tiene la madurez suficiente como para sacar adelante este proceso revolucionario", dijo a la AP Yoelbis González, un profesor universitario de 32 años. Otros estaban más preocupados por la falta de jóvenes entre las figuras claves del gobierno.

"Será interesante ver qué tan lejos llega antes de salir de la escena", comentó Smith.

Los cubanos de Miami no ven la hora de que eso suceda.

"Tiene 80 años. Tal vez festeje otros cuatro o cinco cumpleaños", expresó Pepe Hernández, director de la Fundación Nacional Cubano-Estadounidense en Miami. "Nuestra inquietud es qué pasará después. En Cuba no parecen demasiado preocupados. Pero creo que hay que pensar qué sucederá cuando ya no haya más cumpleaños de Raúl".

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