Rechazan declaración de estado islámico

La declaración del establecimiento de un nuevo califato islámico por un grupo escindido de al-Qaida que ha ocupado gran parte del norte de Siria y la vecina Irak fue festejada en el bastión del grupo en Siria, pero fue condenada por rebeldes rivales y las autoridades en Damasco y Bagdad.

El Estado Islámico de Irak y el Levante anunció unilateralmente la creación de un nuevo califato islámico — un estado gobernado por la ley de la Sharia — en una grabación de audio difundida el domingo. El grupo proclamó a su líder, Abu Bakr al-Bagdadi, el califa del nuevo estado, y demandó que los musulmanes en todo el mundo le juren lealtad.

Por fuerza bruta y planificación meticulosa, el grupo extremista suní — que dijo que iba a cambiar su nombre a solamente Estado Islámico — ha tomado una gran sección de territorio, borrando en la práctica la frontera entre Irak y Siria y sentando las bases de su proto-estado.

Luego del anuncio del grupo, milicianos del estado islámico en su bastión de Raka, en el norte de Siria, desfilaron por la ciudad para celebrar. Algunos lucieron atuendos tradicionales y ondearon las banderas negras del grupo en una céntrica plaza, mientras que otros recorrieron las calles en camionetas, en medio de disparos de celebración. Videos de las celebraciones fueron colocados en la internet, y activistas en la ciudad confirmaron los detalles.

El anuncio fue recibido con condenas e incluso burlas en otras partes de Siria, incluyendo por combatientes islamistas rivales que han estado batallando al Estado Islámico desde enero en el norte y el oriente del país.

"Las pandillas de al-Bagdadi viven en un mundo de fantasía. Están delirando. Quieren establecer un estado, pero no tienen los elementos para ello", dijo Abdel-Rahman al-Shami, portavoz del Ejército del Islam, otro grupo rebelde. "Uno no puede establecer un estado saqueando, saboteando y bombardeando".

Hablando a través de Skype desde Ghouta Oriental, cerca de Damasco, al-Shami dijo que la declaración del califato es una "guerra sicológica" que, predijo, va a tornar a la gente contra el estado islámico.

En Irak, donde el gobierno ha lanzado una contraofensiva para tratar de recuperar territorio perdido a manos del Estado Islámico en semanas recientes, la declaración es vista a través del prisma de las crecientes tensiones sectarias.

"Ese es un proyecto que fue bien planeado para fracturar la sociedad y crear el caos y daños", dijo Hamid al-Mutlaq, un legislador suní. "No es para el bien del pueblo iraquí, y en lugar de ello aumentará las diferencias y divisiones".

El Estado Islámico ha aprovechado los agravios y quejas de la minoría suní en Irak y la oposición al primer ministro Nuri al-Maliki para alimentar su campaña en el norte y el occidente del país. Su ofensiva ha hecho que las milicias chiítas se reconstituyan, profundizando temores de un regreso a la violencia sectaria que puso a Irak al borde de la guerra civil en el 2006 y el 2007.

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