Residentes en Los Angeles regresan a viviendas en cenizas

LOS ANGELES (AP). Los residentes de un parque de casas rodantes regresaron el lunes para ver cómo un incendio forestal lo convirtió en un lugar desolado de metal retorcido y trozos de madera quemados.

Los residentes de 484 viviendas destruidas el sábado por el fuego fueron trasladados en una camioneta negra, mientras que los habitantes de 120 viviendas que aún seguían en pie regresaron en camionetas de color blanco.

Ed Hurdle, de 82 años, figura entre los muchos jubilados que vivían en el Parque de Casas Rodantes Oakridge y vieron desaparecer sus pertenencias entre las llamas.

"No queda nada", exclamó Hurdle con escasa emoción en la voz después de un recorrido por el parque, organizado por los bomberos. "El carro ya no está. La casa ya no está. Sólo quedan fierros retorcidos. No hay ninguna esperanza. Nada, nada, nada".

Se permitió el regreso de los residentes después que los vientos se apaciguaron y los cielos quedaron despejados, permitiendo que los bomberos avanzaran para sofocar dos incendios forestales del sur de California que devastaron centenares de viviendas y obligaron a miles de residentes a evacuar las áreas durante el fin de semana. La mayoría de las órdenes de evacuación fueron suspendidas el lunes.

Desde el jueves, tres incendios de gran magnitud arrasaron casi 16,600 hectáreas (141,000 acres). Las autoridades advirtieron que el lunes también habría intensa contaminación ambiental y las clases fueron canceladas en decenas de escuelas cerca de los principales puntos en el condado Orange. Muchas escuelas que abrieron no realizaron actividades al aire libre.

En el vecindario de Sylmar, situado en el valle de San Fernando en Los Angeles, los residentes de Oakridge fueron trasladados en camionetas para recoger algunas pertenencias o medicinas de las viviendas que quedaban en pie y regresaron a un albergue instalado en la secundaria Sylmar.

Betty Glassman, de 78 años, fue una de las pocas afortunadas.

"Mi casa está en buen estado. Sólo estaba sucia", dijo sonriendo. "Me parece un sueño. Pellízcame", agregó.

Los fuertes vientos de Santa Ana habían alcanzado ráfagas de más de 115 kilómetros por hora el fin de semana, pero para el lunes por la mañana se habían debilitado a unos 32 kilómetros por hora, dijo el Servicio Meteorológico Nacional.

"Son noticias excelentes", dijo Angela Garbiso, portavoz del departamento de Bomberos del condado de Orange. "Cuando (los vientos) se calman, obviamente es más fácil lidiar con esta enorme tarea".

Se siguen investigando las causas de los incendios, aunque funcionarios dijeron que el fuego del área de Santa Bárbara fue causado por una persona, dijo Doug Lannon, portavoz del Departamento Forestal y Protección contra Incendios de California.

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