Rio de Janeiro llora sus muertos

RIO DE JANEIRO ( AFP). Rio de Janeiro despertó enlutado este miércoles por las 102 muertes que dejaron las torrenciales lluvias y deslizamientos de tierra de los últimos dos días, un balance que podría aumentar mientras siguen las tareas de rescate en una ciudad que se mantiene " en alerta máxima", según la alcaldía.

El último parte de los bomberos contabiliza 102 fallecidos en el estado de Rio contra 98 de la noche del martes, luego de más de 24 horas ininterrumpidas de lluvia que dejaron también unas 1,400 personas desalojadas, casi 400 que perdieron sus casas y decenas de heridos, según la alcaldía.

La mayoría de los fallecimientos se concentran en la capital del estado, Rio de Janeiro, con 37 muertos, y la ciudad satélite de Niteroi, al otro lado de la bahía de Guanabara, la localidad más afectada con 53 muertos.

El grueso de los decesos se verificaron tras aludes de lodo en las favelas, barrios pobres establecidos en las laderas de las colinas. Solo en Morro dos Prazeres (Cerro de los Placeres, en castellano), cerca del centro de la capital, murieron 14 personas sepultadas por un deslave.

Dentro del dramatismo de la situación, las autoridades son algo más optimistas este miércoles ya que las nubes de lluvia comienzan a disiparse. Pero advierten que aún están lejos de controlar los riesgos asociados a las precipitaciones récord registradas en el estado.

" Está mejor de lo que estaba ayer", dijo el alcalde Eduardo Paes a la cadena Globo News. Pero la ciudad se mantiene en " alerta máxima todavía", principalmente por la cantidad de agua encharcada en algunas zonas densamente pobladas y que amenaza con derrumbar viviendas, explicó.

" Anoche no tuvimos ningun deslizamiento (de tierra) felizmente, pero existen situaciones muy críticas", de alto riesgo, señaló el funcionario, que pidió nuevamente " que las personas no ocupen esas casas", muchas veces ubicadas en laderas de cerros al borde de precipicios.

Las escuelas públicas permanecerán cerradas este miércoles por segundo día consecutivo y las autoridades pidieron a las escuelas privadas que hagan lo mismo para disminuir el nivel de circulación, en una ciudad que desde el martes parece desierta en sus zonas administrativas.

Las autoridades piden a los pobladores de Rio y aledaños que restrinjan al mínimo indispensable sus desplazamientos.

El movimiento de helicópteros y carros de bomberos con sirenas es intenso, y las calles, que comienzan a registrar algo más de movimiento al amainar las lluvias a media mañana, siguen poco transitadas tras las precipitaciones torrenciales que se registraron a comienzos del día.

Según los meteorólogos, las lluvias deberían perder fuerza con respecto al martes.

Rio de Janeiro registra desde el lunes pasado el peor temporal de los últimos 44 años, según las autoridades, que provocó el caos en esta ciudad de 11 millones de habitantes (seis millones, sin contar las zonas suburbanas), erigida entre el mar y las montañas.

En algunas estaciones de medición, cayeron más de 270 milímetros de lluvia, más del doble del promedio histórico para el estado en un mes de abril.

El aeropuerto de vuelos de cabotaje Santos Dumont, cercano al centro, cierra o abre de manera intermitente.

Incluso un partido previsto para esta noche en el célebre estadio de Maracaná por la Copa Libertadores de fútbol, entre Flamengo y Universidad de Chile, fue suspendido.

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