Salario mínimo crea primer conflicto de Rousseff

BRASILIA ( AP). La presidenta Dilma Rousseff enfrenta el primer gran conflicto político de su joven gobierno, cuando el Congreso se apresta a votar un incremento del salario mínimo por debajo del reclamo de los sindicatos, una de las bases de apoyo de su campaña electoral.

Unos 200 dirigentes sindicales y estudiantiles se congregaron el martes en el Congreso para defender un incremento del salario mínimo de 510 reales a 580. El real se cotizaba el martes a 1,66 unidades por dólar estadounidense.

Sin embargo, el gobierno de Rousseff defiende un aumento a 545 reales, basado en una negociación vigente con el movimiento laboral, y no ha cedido a los reclamos de un incremento mayor en momentos de austeridad fiscal.

La prueba de fuego para el gobierno será el miércoles, cuando la Cámara de Diputados someta a votación el incremento en el salario mínimo, con el desafío de reunir la mayoría de los votos de las 14 bancadas que componen su base de apoyo y que le dan a Rousseff una cómoda mayoría en las dos cámaras legislativas.

El gobierno anunció la semana pasada el mayor corte en el gasto público en su historia, de 50,000 millones de reales (30,000 millones de dólares) en el presupuesto de 2011 para cumplir sus metas fiscales.

" Estamos evaluando la unión de fuerzas para aprobar la propuesta de reajuste del salario mínimo que está en el Congreso", comentó el ministro de Relaciones Institucionales, Luiz Sergio Oliveira.

En medio del debate, la oposición en el Congreso presentó propuestas alternativas de incremento en el salario mínimo que superan incluso las exigencias sindicales.

El conservador partido Demócrata propuso llevar el salario mínimo a 560 reales mientras que sus aliados del Partido de la Social Democracia Brasileña plantearon 600 reales.

Para el gobierno de Rousseff, mantener el incremento del salario en el nivel propuesto es clave para convencer a los mercados de que va a tomar en serio su política de rigor fiscal y corte de gastos.

El secretario ejecutivo (viceministro) de Hacienda, Nelson Barbosa, advirtió el martes a diputados opositores que un incremento a 580 reales tendría un costo de 10,500 millones de reales en las cuentas por el reajuste en los ingresos de los jubilados, lo cual daría al traste con las medidas de austeridad fiscal.

Barbosa explicó que la propuesta oficial se basa en un acuerdo negociado con lo sindicatos en el cual el salario crece con base en la inflación del año anterior, que en 2010 fue de 6,47%, más el crecimiento del producto interno bruto (PIB) de dos años antes.

Para 2011 no se incluyó en el cálculo el PIB de 2009 porque ese año hubo crecimiento negativo a causa de la crisis global, pero Barbosa adelantó que para 2012, el mecanismo de cálculo permitirá un aumento del salario mínimo a 616 reales.

Pero la exposición de Barbosa no convenció a los legisladores de la oposición, que insistieron en que el gobierno podrá dar un aumento mayor al propuesto.

" Nuestra visión es que hay posibilidad de llegar a 600 reales y el gobierno no tiene justificaciones técnicas para negar eso", sostuvo el diputado Carlos Sampaio, del PSDB, tras la exposición.

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