Secuestran a dos cooperantes italianos en Somalia

MOGADISCIO (AFP) - Tres cooperantes de una organización humanitaria, dos de ellos italianos, fueron secuestrados el miércoles en Somalia por varios hombres armados con la intención, al parecer, de pedir un rescate, pese al llamado de las autoridades para que permitan la llegada de ayuda a la población.

Desde Roma, la ONG indicó que sus dos compatriotas "se encuentran bien y no han sufrido violencia".

Con estos raptos, en un país devastado por 17 años de guerra civil y la sucesión de catástrofes naturales, ya son cuatro los extranjeros que se encuentran en manos de bandas armadas.

El pasado 1 de abril dos empleados, un keniano y un británico, de una sociedad india contratada por la ONU fueron raptados por hombres armados cerca de la ciudad portuaria de Kismayo (50 km al sur de Mogadiscio) y todavía se encuentran retenidos.

Otro keniano, profesor de la Universidad de Mogadiscio, que también fue secuestrado por desconocidos armados en la capital, se encuentra desaparecido desdel el pasado 13 de mayo.

A principios de enero, una enfermera argentina, Pilar Bauzá, y una médica española, Mercedes García, estuvieron secuestradas una semana en la región de Puntland, norte de Somalia.

El miércoles por la mañana alrededor de las 06H30 locales (03H30 GMT), "tres cooperantes humanitarios, de los cuales dos son italianos, un hombre y una mujer, fueron secuestrados por varios hombres armados que les pusieron un pañuelo en los ojos y se los llevaron", indicó a la AFP el jefe local, Mohamed Ibrahim Ali.

Los secuestros tuvieron lugar en Awdhegle, a 70 km al sur de Mogadiscio. Un responsable local de la seguridad, Ali Mohamed Gele, aseguró que las fuerzas del orden intentaban localizar a los secuestrados.

El tercer secuestrado es Abderahman Yusuf Arale, que dirige las actividades locales de la ONG.

Un portavoz del miniserio italiano de Relaciones Externos confirmó a la AFP "el secuestro el miércoles por la mañana de dos italianos, un hombre y una mujer, miembros de la ONG Cooperación Italiana Norte-Sur (CINS)".

Estos nuevos secuestros muestran una vez más la impotencia del gobierno somalí de transición, que combate con el apoyo del ejército etíope una insurección mayoritariamente islamista, de asegurar la seguridad de las organizaciones humanitarias.

El 16 de mayo, el gobierno y la principal coalición de la oposición lanzaron un llamamiento a todas las partes del conflicto en Somalia para facilitar el acceso de la ayuda a las víctimas de la guerra.

"Nosotros, como patriotas somalíes representantes del gobierno de transición y la Alianza por una Nueva Liberación de Somalia (ALS, coalición de la oposición dominada por islamistas) llamamos a todos los somalíes (...) a facilitar el trabajo humanitario y la entrega de ayuda a la población", precisó un inusual comunicado conjunto.

Según la ONU, 2,6 millones de somalíes sufren actualmente graves penurias alimenticias y necesitan ayuda urgente.

El 30 de abril, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) advirtió que la población llegó al límite de sus fuerzas tras años de guerra y malas cosechar provocadas por la sucesión de sequías e inundaciones.

En medio de la penuria alimentaria, se incrementa la actividad de las bandas criminales, que incluye secuestros y piratería marítima.

En ese contexto, la mayoría de las organizaciones humanitarias se ven obligadas a limitar o incluso interrumpir su trabajo sobre el terreno, como fue el caso en abril de Médicos Sin Fronteras (MSF).

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