Serbia se acerca a Occidente, alejándose de Rusia

BELGRADO ( AP). Los tabúes desaparecen rápido en Serbia.

El país ha iniciado conversaciones con Kosovo, la provincia escindida que los serbios consideran la cuna de su cultura. Serbia también se esfuerza ahora en capturar a Ratko Mladic, el sospechoso de crímenes de guerra que muchos consideran aquí como un héroe. Y el país ha pedido perdón por las atrocidades cometidas durante la violenta división de Yugoslavia.

De repente, este país fuertemente nacionalista está menos enfocado en su orgullo que en sus serios problemas económicos y eso significa tomar distancia de un mentor tradicional como Rusia y generar lazos con Europa y Estados Unidos.

El premio de ser miembro de la Unión Europea es la raíz de la transformación: Serbia se ha dado cuenta de que el camino a la prosperidad se hace a través de reformas que permitirán al país unirse al club del continente responsable de las democracias occidentales.

Hace tan sólo unos años que los nacionalistas serbios, furiosos por la independencia de Kosovo, atacaron embajadas estadounidenses y occidentales. Los líderes serbios se mofaron de la idea de unirse a la Unión Europea y en lugar de eso cortejaron a Rusia, el tradicional aliado.

Ahora, bajo la batuta del presidente reformista Boris Tadic, Serbia está intentando dejar atrás el estigma de ser considerada la fomentadora de las guerra de los Balcanes en los años 90.

También se ha aproximado a Occidente de otras formas. Durante una marcha del orgullo gay, la policía protegió a los participantes del desfile de alborotadores que pretendían acabar con la marcha. Hasta hace poco esa decisión hubiera sido inconcebible en un país fuertemente homofóbico.

Los cambios ya están dando sus frutos.

La Unión Europea accedió el mes pasado a revisar en detalle la solicitud serbia de unirse al bloque de 27 países. El acceso está en parte condicionado por el nivel de compromiso que el país demuestre en perseguir a Mladic, un comandante del ejército bosnio serbio acusado de genocidio por un tribunal de crímenes de guerra de la ONU.

Mladic está acusado de organizar la masacre de Srebrenica, que fue el asesinato de unos 8,000 bosnios y la peor carnicería ocurrida en Europa desde la Segunda Guerra Mundial.

El cambio tardó en llegar: casi dos décadas después del final del dominio comunista y del papel central de Serbia en los violentos episodios generados por la división de Yugoslavia.

Si Serbia mantiene su nuevo camino, seguirá los pasos de otros antiguos países comunistas como Bulgaria, la República Checa, Eslovaquia, Hungría y Rumania. Hoy todos son miembros de la Unión Europea, de la Organización del Tratado del Atlántico Norte y se consideran aliados estadounidenses.

Tadic, quien se postula a favor de Occidente, cree que Serbia, rodeada de países que son miembros de la UE y la OTAN, no tiene otra alternativa que unirse a la Europa de valores democráticos comunes.

Cree que Serbia sólo puede prosperar económicamente si se une al bloque.

" Gente en la Unión Europea vive mejor, tiene una mejor economía, una mejor implementación de las leyes y es por ese motivo que tenemos que tomar ese camino", dijo Tadic, que inició su segundo término de cinco años en 2008.

Pero no todos los serbios están ansiosos por dejar el pasado atrás. El movimiento de Tadic enfrenta la fuerte oposición de nacionalistas que preferirían ver a Serbia aliada con Rusia. Moscú se opuso con fuerza a los ataques aéreos de la OTAN en 1999 contra Serbia y apoya a Belgrado en el no reconocimiento de la independencia de Kosovo.

El ex primer ministro Zoran Djindjic, el primer líder de Serbia pro-occidental tras la división de Yugoslavia, fue asesinado en 2003 por paramilitares serbios que lucharon en la guerras de Croacia y Bosnia y que temían que Djindjic les entregaría a un tribunal de crímenes de guerra de la ONU.

El asesinato de Djindjic marcó el regreso de los nacionalistas al poder. Enfureció a Estados Unidos y la mayoría de los países europeos por su reconocimiento a la independencia de Kosovo. El primer ministro Vojislav Kostunica tomó un camino distinto al de su predecesor y se dedicó a sellar lazos con Moscú.

Ahora los serbios están cada vez más frustrados por los altos niveles de desempleo y una media salarial que oscila los 400 dólares (300 euros) al mes, el nivel más bajo en los Balcanes.

"¿De qué habla Tadic?", dijo Goran Zlatic, un jubilado de 68 años. "La Unión Europea no nos aceptará al menos por otros siete a 10 años. No podemos esperar tanto tiempo para empezar a vivir mejor".

Vive la adrenalina de la 7ma temporada


Tu emisora... Parte de tu vida

TITULARES del día

Recibe todos los días en tu mail los titulares más importantes