Sigue calvario de familiares de víctimas en cárcel de Honduras

COMAYAGUA, Honduras (AP). Decenas de familiares continuaban visitando la cárcel para ver a los reclusos que sobrevivieron al incendio del centro penal, mientras los forenses trabajan arduamente para identificar a los 356 reos que murieron calcinados.

La cifra de muertos en el incendio de la granja penal de Comayagua se elevó el jueves a 356 cuando Nery Gómez Padilla, de 31 años, murió en el Hospital Escuela de Tegucigalpa por las quemaduras que tenía en el 90% del cuerpo, dijo a la AP Juan Carlos Fúnez, jefe de Cirugía Plástica de esa institución estatal.

Padilla era uno de los cuatro sobrevivientes del módulo seis de la Granja Penal, donde según se ha dicho se inició el incendió que en pocos minutos terminó con la vida de casi la mita de los reos. Este es el tercer preso que muere en el Hospital Escuela en Tegucigalpa.

"Ya estoy loca, nadie me dice nada, estoy buscando a mi hermano Alejandro Alvarado, no se, unos dicen que está muerto, otros que está vivo", dijo a la AP Julia Contreras.

La mujer desconcertada mujer de 39 años agregó que "no tenemos como pagar y nadie nos dice donde está mi hermano", Alejandro Alvarado, de 46 años, que estaba en el modulo 10, donde casi todos murieron.

En una lista no oficial, Alvarado, aparece en el grupo de los reos muertos.

"Ayer me dijeron que hoy (viernes) los iban a sacar a todos para poder verlos y hablar con ellos, pero dicen que ya no, voy a tener que irme para Tegucigalpa", agregó.

Liliana Padilla, de 20 años, no acepta que su hermano Adonay Padilla esté muerto. "Hay una lista en la que aparece mi hermano, pero como voy a saber que está muerto, tengo que verlo y aquí nadie me dice nada, yo quería ver a todos los internos (presos) para ver si está, si no, es que verdad murió", agregó la joven que desesperada buscaba respuestas.

Las autoridades restringieron desde el jueves los accesos a la morgue del Ministerio Público en Tegucigalpa, como medida de prevención para los familiares de las víctimas que fallecieron en la cárcel de Comayagua.

Según informes extraoficiales, uno de los contenedores fríos que se utilizó para el traslado y almacén de los cadáveres de los prisioneros fallecidos fue reemplazado, porque dejó de enfriar y se esparcieron fluidos corporales en la zona por lo que fue necesario hacer una limpieza en el área.

Cientos de familiares de las víctimas siguen esperando los cadáveres de sus seres queridos para sepultarlos.

En el cementerio general de Comayagua, una veintena de hombres cavaba fosas destinadas a inhumar a alguno de los fallecidos en el letal incendio carcelario.

"Son para mis hermanos, para José Angel y para Renán", dijo a la AP Manuel Antonio Martínez, de 34 años.

"Sí, así es, mis dos hermanos murieron quemados, José Angel (Martínez) estaba en el módulo siete y Renán en la ocho, allí murieron, allí quedaron", dijo el hombre que en un principio se negó a conversar con la AP, pero que luego accedió, "pero sin cámaras".

Con un cigarrillo en la mano, en una pausa del trabajo, el hombre nos contó que José Angel tenía 29 años y Renán 34 y aseguró que, "ninguno tenía sentencia, decían los abogados que ya iban a salir".

Cuando se le preguntó de que los acusan, su rostro curtido por el sol se endureció aún más y luego de una larga pausa dijo: "y ahora que importa, si era algo grave o nada, están muertos y no vamos aceptar eso que dicen que ellos se prendieron fuego, eso es una tontería".

"Mire, hay que ser bastante tonto para creer que en unos minutos se quemó todo, no, esa fue una picardía, hay que investigar, pero que vengan de otro lado, los de aquí son también unos pícaros", agregó.

Una hermana mayor de los Martínez, espera en Tegucigalpa que le entreguen los dos cuerpos mientras él preparaba la fosa.

"Llegando los vamos a meter, ya estarán descompuestos, pero no se cuando se los van a dar, eso está difícil, no se si van a poder reconocerlos si casi todos quedaron bien quemados", manifestó.

"Mi hermano fue a parar a la cárcel por una tontería, se agarró a golpes con otro y cuando lo llevaron al juez dijo que era drogadicto y le dieron siete años, pero el era enfermito, le dan ataques de epilepsia", relató a la AP Claudio Aguilar, mientras preparaba la sepultura para su hermano Luis, de 27 años.

Dijo que decidió preparar todo para el sepelio "nomás venga, es que no se va a poder ver y creo que nadie quiere ver lo horrible que quedó mi hermano, todo quemado".

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