Las niñas de Siria interpretan a Blancanieves en su pueblo asediado

En Duma, bastión rebelde asediado cerca de Damasco, estudiantes sirias disfrazadas de Blancanieves y los siete enanitos resucitan en el escenario la belleza, desde hace tiempo olvidada por culpa de la guerra.

En su ciudad casi aislada del mundo, 13 niñas de una escuela elemental ensayaron durante meses, en inglés, el célebre cuento de los hermanos Grimm.

Afnan, de diez años, se toma muy en serio su papel de reina malvada, riéndose, mirándose en un espejo u ofreciendo la manzana mortal a su detestada hijastra.

"Cuando actúo, olvido el ambiente de la guerra que se vive en Duma. Siento alegría y esperanza", afirma a la AFP la actriz vestida con un vestido azul adornado con un cinturón rojo y un abrigo negro por encima.

Hace aún un mes, la ciudad de Afnan era casi a diario objetivo de los bombardeos del régimen que atacaban a los civiles, incluido niños, en la calle, en el mercado o en sus casas.

Afnan escapó de milagro a las bombas que derribaron la casa de sus vecinos.

Aprovechando la relativa calma reinante desde el acuerdo de "zonas de distensión" firmado a principios de mayo, ella y sus compañeros de clase finalmente hicieron su representación esta semana, en una sala a rebosar.

A primera vista, puede parecer una obra de teatro interpretada en cualquier colegio del mundo.

Pero durante la actuación, se escuchan dos explosiones lejanas -obuses que se precipitaron en la periferia de la ciudad según los habitantes-, recordando que la guerra sigue cerca.

"Estas niñas solo han conocido este ambiente. Para ellas, los bombardeos, es lo normal", confiesa a la AFP una profesora de la enseñanza pública.

Antes del espectáculo, las chicas dan los últimos retoques al escenario, colocando la cortina amarilla y gris y probando los micrófonos colgados del techo.

Blancanieves, la madrastra y los siete enanitos -estos últimos vestidos con sombreros rojos y marrones- pronuncian como pueden un idioma que no les es familiar.

"Fue muy difícil, pero me aprendí de memoria el papel en inglés", dice Afnan, cuya corona de reina está recubierta con un velo negro.

Se trata del tercer espectáculo de este tipo en esta escuela.

"Hace dos años, fue Caperucita Roja, el año pasado, fue la Bella y la Bestia. Este año, le toca a Blancanieves y los siete enanitos", se alegra Yaser al Asad, que supervisa las actividades escolares.

El profesor afirma que al elegir interpretar en inglés este cuento mundialmente conocido, la escuela quiso transmitir "un mensaje para toda la humanidad, que los niños sirios tiene creatividad, que estamos abiertos a otras civilizaciones".

Entre bambalinas, la directora mira actuar a sus actrices. No ha querido hacer declaraciones porque está de luto por su marido, que murió unos días antes por una bala perdida durante los combates entre facciones rebeldes.

Hala, de diez años, encarna al enano Bonachón. "Me ha encantado actuar, me da mucha energía y nos hace más fuertes", dice, con los ojos brillantes.

Mientras que las otras niñas retuvieron la idea del carácter efímero de la belleza y la juventud, Rayhana Nooman -Blancanieves- apreció un tema en particular.

"La bruja quiso matarme (...) pero el príncipe encantado me salvó de la muerte", sostiene la niña de 11 años con una tímida sonrisa durante una repetición.

La muerte es un espectro omnipresente en esta ciudad, sobre todo para los más pequeños.

Dania, que encarna el papel de la narradora, se acuerda aún del obús que cayó hace un año y medio sobre su escuela.

"Vi sangre por todas partes, nuestra directora y muchas niñas murieron", se acuerda la alumna, con los ojos pintados de rojo.

Para Yaser, el teatro es la mejor manera de olvidar estos traumas.

"A pesar del sufrimiento, el asedio, podemos infundir esperanza. Las flores también crecen en las rocas", asegura el profesor.

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