Sirios votan en medio de la guerra

Agitando fotos de su líder y banderas, decenas de miles de sirios renovaron su lealtad al presidente Bashar Assad al votar el martes en las zonas del país controladas por el gobierno, en una elección presidencial que la oposición ha calificado de farsa.

Algunos dejaron su huella con sangre en la boleta electoral, pinchándose el dedo con una aguja provista por el gobierno, en una muestra simbólica de lealtad y patriotismo. Otros optaron por votar a la vista de la gente y las cámaras en lugar de hacerlo detrás de una cortina.

Hombres y mujeres llevaban prendedores con el retrato de Assad y decían que su reelección le daría mayor legitimidad para buscar una solución al conflicto que a lo largo de tres años ha matado a más de 160.000 personas, un tercio de ellas civiles, de acuerdo con la oposición.

Mientras las multitudes de partidarios de Assad acudían a los comicios en Damasco, los ruidos de la guerra resonaban por todas partes.

Los ruidos sordos de explosiones tronaban desde poblaciones rurales cercanas donde se enfrentaban fuerzas del gobierno con los rebeldes y nubes de humo ceniciento marcaban el horizonte. Se reportaron explosiones de obuses en la capital, aunque la elección transcurría generalmente en paz.

La elección se realiza solamente en zonas controladas por el gobierno. Con su victoria, que prácticamente se da por sentada, Assad tendría un tercer período de siete años para consolidar su poder y probablemente fortalecer su resolución de aplastar la insurgencia.

Los aliados occidentales y regionales de la oposición, que incluyen a Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Arabia Saudí y Turquía han dicho que la elección es un fraude. Los grupos de oposición considerados más moderados también se abstienen de votar y muchos activistas hablan de las "elecciones de sangre" en alusión a los horrendos padecimientos del país.

Es la primera elección con varios candidatos en más de 40 años, calificada por el gobierno de referendo para medir el apoyo a Assad. Sus dos oponentes, aprobados por el gobierno, son Maher Hajjar y Hasan al-Nuri, poco conocidos fuera de Siria antes de anunciar sus candidaturas en abril.

En los baluartes oficiales de Damasco y Lattakia reinaba un ambiente de carnaval, con cantos y bailes en las calles, junto con declaraciones de lealtad eterna a Assad.

En Homs, la tercera ciudad del país, el ambiente era más moderado y la gente hacía largas colas para vitar. Entre las ruinas de la Ciudad Vieja, recientemente evacuada por centenares de rebeldes tras un cese de fuego acordado con las fuerzas del gobierno, había un solo lugar para votar, en el patio de la iglesia de Santa María del Cinturón Santo.

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