Sismo abre grietas en volcán Poás de Costa Rica

SAN JOSE (AFP). El volcán Poás, epicentro del terremoto de 6,2 grados Richter y uno de los principales atractivos turísticos de Costa Rica, sufrió enormes grietas de casi de 100 metros de longitud, aunque los expertos descartaron un aumento de su actividad o que vaya a entrar en erupción.

Investigadores del Centro de Investigaciones en Ciencias Geológicas de la Universidad de Costa Rica detectaron profundas aberturas en tres de los cuatro lados del cráter activo del coloso de 2,708 metros de altura.

Por su parte, el Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica, que depende de la Universidad Nacional, informó hoy sábado que aumentaron las fumarolas en el volcán, enclavado sobre una cadena montañosa a unos 40 km de San José.

Los vulcanólogos evalúan esa situación e intensificaron el monitoreo, pero el Observatorio dijo que es "poco probable" un aumento de la actividad o que haya erupción.

"La intensificación momentánea de la actividad fumarólica en el cráter activo del volcán Poás es resultado de la desestabilización del sistema volcánico-hidrotermal del Poás", indicó el Observatorio en un comunicado.

Aunque expertos explicaron que el debilitamiento interno no implica una posible entrada en erupción del Poás, que recibe millares de turistas cada año para apreciar la gran variedad de especies animales y vegetales del parque nacional de casi 6,500 hectáreas donde se encuentra.

"A simple vista se observa la magnitud de las grietas que le quedaron al volcán. Son fracturas abiertas que lo desestabilizan", dijo el geólogo Raúl Mora al diario La Nación. Precisó que hubo deslizamientos de rocas en el interior del cráter de hasta ocho metros de diámetro, lo mismo que ceniza, situación que desestabiliza al volcán.

Otra variación interna detectada es el calentamiento del agua de la laguna de 300 metros de diámetro que hay dentro del cráter, que subió de 40 a 53 grados celsius tras el terremoto del jueves.

Para conocer lo que ocurre en el interior del Poás, que registra una permanente actividad que no provoca daños serios, los investigadores se valen de la laguna.

Mora agregó que el nivel del agua se mantiene igual al que había en diciembre y dijo que si llegara a descender, se debería a alguna fractura interna, lo cual sería preocupante porque el líquido se filtraría a otros sectores.

El Poás atrae cada año a turistas de todo el mundo que pueden llegar hasta su cima por una carretera asfaltada, en un paseo de medio día.

En el bosque húmedo de sus laderas habita una gran variedad de especies de animales, aves y vegetales, que los visitantes pueden apreciar desde senderos demarcados dentro del parque.

No obstante, algunas veces su cima está totalmente cubierta por nubes y lluvia, lo que les impide admirar el paisaje.

Las erupciones grandes más recientes ocurrieron en la década de 1950.

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