Soldados rescatan a familia varada al llegar Dolly a costa

MATAMOROS, México (AP). Los soldados mexicanos intentaron el miércoles temprano un rescatar a personas varadas en la boca del fronterizo Río Bravo, mientras el huracán Dolly azotaba la costa occidental del Golfo de México.

Soldados en una balsa inflable lucharon con el oleaje fuerte para rescatar a por lo menos una familia atrapada en su casa a la boca del río Bravo, dijo la portavoz del gobierno de la ciudad de Matamoros, Leticia Montalvo.

Mientras, otros residentes tierra adentro todavía se negaban a evacuar sus viviendas y acudir a los refugios del gobierno.

"Es gente que no quería salir y ahora están en problemas. No tenemos muchos datos", agregó Montalvo.

Las autoridades también cortaron el flujo de electricidad a Matamoros, temiendo que las líneas de energía derribadas por la tormenta puedan electrocutar personas. Los vientos del huracán ya estaban derribando varios árboles.

Dolly se convirtió en huracán de categoría 2 poco antes de tocar tierra el miércoles. Los meteorólogos advirtieron que podría venir acompañado de una precipitación de hasta unos 38 centímetros (15 pulgadas), causando inundaciones y posiblemente rompiendo diques a lo largo del Río Bravo.

Bajo los cielos oscurecidos por las nubes, las autoridades mexicanas estaban atentas a los niveles del agua del Río Bravo que eran de 4 metros (13 pies) antes de que centro del meteoro tocara tierra. Eduardo Pérez, vocero de la comisión del agua del estado mexicano de Tamaulipas, dijo que el río podría alcanzar una profundidad de 9 metros (30 pies) antes de rebasar su cauce y provocar inundaciones.

Las autoridades le pidieron a las fábricas locales que cerraran sus operaciones para que la gente no intentara acudir a sus empleos durante el paso de la tormenta y la mayoría de los negocios estaban cerrados. Las pocas tiendas que seguían abiertas tenían los estantes casi vacíos por las compras de urgencia de los residentes que se abastecieron de alimentos y agua antes de la llegada del meteoro.

Aproximadamente 4,800 soldados y elementos de protección estatal de Tamaulipas patrullaban la zona para prevenir saqueos potenciales. Las autoridades instalaron 21 refugios donde se resguardaron unas 13,000 personas. Los soldados estaban entregando botellas de agua, perros calientes y frijoles refritos.

Las autoridades se habían fijado la meta de evacuar hasta 23,000 personas, pero muchos residentes se negaron a salir de sus hogares.

Mientras la lluvia y el viento golpeaban su casa de ladrillo junto a una carretera fuera de Matamoros, Héctor González, de 21 años, dijo que planeaba aguardar el paso de la tormenta en la cocina, con su hermano menor y sus padres.

"Ya viene el huracán, porque los árboles se están moviendo muchísimo", dijo el miércoles temprano.

González agregó que no irían a un refugio a pesar de que su casa está a sólo 40 kilómetros (25 millas) del océano. Los campos circundantes ya estaban bajo el agua.

María Lorenzo Agustin, de 49 años, dijo que ella prefirió evacuar su vivienda porque no deseaba arriesgarse, después de haber perdido su casa y otras cosas en huracanes pasados.

"Tenemos miedo de perder lo poco que uno tiene. La última vez que pasó (un huracán) perdimos la azotea y se destruyó todo dentro de la casa", agregó Agustín en un refugio en Matamoros.

Ella y su abuela de 102 años, María Miguel, huyeron de su choza de madera en la comunidad pesquera de Higuerilla y pasaron la noche en un resguardo en el centro de convenciones de Matamoros.

"No sé si mi pobre casa resistirá la lluvia y el viento", dijo la anciana. "Tengo miedo de que perdamos todo".

Alejandrina Salas, de 53 años, abandonó unos 60 pollos en su casa en Manos de León, pero llegó a un refugio en Matamoros la noche del martes, trayendo consigo a una de las aves.

"Quiero mucho a éste", dijo.

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