Sospechoso de Colorado era un solitario

Un hombre solitario de North Carolina que pasaba el tiempo en una choza de las montañas y evitaba a sus vecinos estaba preso el sábado, acusado de abrir fuego en una clínica de Planned Parenthood en Colorado y matar a tres personas.

Robert Lewis Dear —de 57 años y 1,9 metros (6 pies y 4 pulgadas) de altura_, dejó escasas pistas acerca de sus motivos, dijo la policía. Quienes lo conocían dijeron que no parecía tener inclinaciones religiosas ni políticas.

"Si uno hablaba con él, nada era muy cognitivo... no se concentraba en nada", dijo James Russell, quien vive a algunas decenas de metros de la choza de Dear en Black Mountain, en North Carolina. El sábado, había una cruz hecha de ramas clavada en la pared de la choza amarillo pálido. Dear vivió cierto tiempo en la choza, sin electricidad ni agua corriente, dijo el vecino.

La policía dijo que Dear entró el viernes a la clínica de Planned Parenthood en Colorado Springs y abrió fuego. Durante el asedio subsiguiente de cinco horas se produjeron varios tiroteos con la policía, mientras pacientes y empleados se refugiaban bajo los muebles o en cuartos cerrados.

Cuando Dear se entregó, había tres muertos —entre ellos un policía— y nueve heridos.

Ante este tiroteo, el presidente Barack Obama dijo: "No es normal. No podemos permitir que se vuelva normal". "Basta ya", agregó Obama en un comunicado.

"Si vamos a ofrecer nuestros pensamientos y oraciones nuevamente, Dios sabe cuántas veces más, con la conciencia limpia, debemos tomar medidas frente a la facilidad de acceso a las armas de guerra en las calles para gente que no tiene por qué poseerlas", dijo el presidente.

Obama dijo que aunque se desconocen los motivos del tirador, está claro que "más estadounidenses y sus familias han sido obligados a sentir miedo".

No estaba claro si Dear tenía alguna conexión con Planned Parenthood. La organización sin fines de lucro de servicios para la salud reproductiva dijo que sus empleados resultaron ilesos y que no sabía si ella era el blanco del ataque.

El policía Garrett Swasey, de 44 años, fue uno de los muertos. Deja esposa, una hija y un hijo, según la iglesia de la que era feligrés.

No se dieron detalles sobre los dos civiles muertos. Cinco agentes y cuatro civiles se recuperaban de sus heridas en el hospital.

"Podría haber sido mucho, pero mucho peor si no fuera por el heroísmo de nuestros policías que acorralaron a la persona en el edificio", dijo el jefe de bomberos Chris Riley.

Los registros de la cárcel indican que Dear deberá comparecer en la corte el lunes.

No hubo otros detalles sobre el sospechoso por el momento, incluso si tenía alguna conexión con Planned Parenthood, una organización de clínicas comunitarias que proporcionan información y asistencia para el control de la natalidad y el aborto, y enfermedades de transmisión sexual.

En un comunicado, Planned Parenthood dijo que desconocía todas las circunstancias o motivos detrás del ataque, o si la organización era el objetivo.

Por varias horas, los disparos de un arma larga fueron el único indicio para la policía de que el atacante continuaba dentro del edificio, según Buckley. Los agentes finalmente establecieron comunicación verbal con el hombre y lo convencieron de que se rindiera, agregó.

Imágenes del periódico The Denver Post mostraron a un hombre alto con camiseta blanca al que se llevaban los policías mientras la nieve caía durante la noche helada.

Superada la amenaza, las autoridades voltearon su atención a inspeccionar los objetos no especificados que el agresor había dejado afuera del edificio y otros con los que ingresó en el lugar, todos en bolsas.

El departamento de policía del campus de Colorado Springs, perteneciente a la Universidad de Colorado, identificó al agente caído como Garrett Swasey, de 44 años y con seis de experiencia en el cargo. Además lideraba la iglesia Hope Chapel, en el norte de Colorado Springs.

Swasey y su esposa tenían un hijo y una hija, según la página web de la iglesia, que alabó su fe.

No se conocían detalles sobre los otros dos muertos en el ataque y la policía dijo que los nueve heridos estaban en buen estado.

Cuando se escucharon los disparos, las personas que estaban dentro de la clínica corrieron en busca de refugio. Jennifer Motolinia se escondió detrás de una mesa dentro de la clínica y telefoneó a su hermano, Joan, quien dijo haber escuchado disparos en el fondo.

"Me decía que me hiciera cargo de sus bebés porque podría suceder que la mataran", declaró Joan Motolinia en referencia a su hermana, madre de tres niños.

Joan Motolinia se dirigió a toda prisa a la clínica, pero para su frustración una valla de la policía le impidió acercarse al lugar.

"Sin duda había personas que disparaban. Escuché disparos. Había una balacera. Ella estaba tranquila, intentaba esconderse de esas personas", agregó.

El tiroteo del viernes ocurrió a menos de 10 kilómetros (seis millas) de la calle donde un hombre abrió fuego y mató a dos personas antes de que lo abatiera la policía en un tiroteo el día de Halloween.


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