Supervivientes de Haití crean nuevas barriadas miserables

PUERTO PRINCIPE ( AP). Primero había campos desiertos, después filas de carpas improvisadas y ahora esos campamentos empiezan a convertirse en barriadas miserables, con panaderías, kioscos de lotería y vecinos que no parecen estar dispuestos a marcharse.

En las cinco semanas posteriores al terremoto, los trabajadores humanitarios, las autoridades y el gobierno haitiano han debatido sobre dónde y cómo deberán vivir los 1,2 millones de personas que se quedaron sin hogar por el sismo. Se preguntan si se les deben dar carpas ya hechas o lonas plásticas, también se plantean cuáles terrenos deberán proporcionárseles.

El anuncio largamente aplazado sobre el lugar al que deberán ir los campamentos gubernamentales podría hacerse el jueves.

El miércoles el presidente francés Nicolas Sarkozy, en la primera visita hecha por algún mandatario francés a esta ex colonia francesa, prometió que otorgaría 16,000 lonas y 1,000 carpas para albergar a 200,000 personas. Sarkozy recorrió las ruinas de lo que solía ser el Palacio Nacional y visitó un hospital en su recorrido por Puerto Príncipe acompañado por el presidente René Preval.

Preval ha planteado la necesidad de vivienda aunque sin una estrategia muy clara.

" Tenemos que encontrar una solución para albergar a la gente, una combinación de carpas, lonas, techos de lámina o cualquier combinación de las tres", dijo Preval a The Associated Press durante una entrevista realizada esta semana. El presidente no dio otros detalles.

Pero las personas no pueden esperar tanto. En lo que era una pista de aterrizaje que se convirtió en una avenida llamada Route de Piste, un conjunto de barrios miserables comienza a erguirse.

Los adultos empiezan a construir chozas con techos de lámina y madera delgada mientras los niños buscan al vendedor de los helados cerca del puesto de un vendedor de lotería. En otra choza con un letrero que dice " Boulangerie Pep La" (Panadería de la gente) el olor de los panecillos llega desde el horno y dos rollos aplanados cuestan 5 gourdes, unos 12 centavos de dólar.

Los nuevos barrios miserables empiezan a rediseñar el mapa de la capital y poco a poco vuelven a manifestarse el crimen y los abusos que marcaron la existencia en los viejos asentamientos, sólo que en esta ocasión hay también más enfermedades, hambre y miseria tras el terremoto de 12 de enero.

Al parecer la gente se quedará en algunos lugares muy peligrosos: al pie de montañas que se pueden derrumbar con la lluvia o cerca de los márgenes de los ríos que se pueden desbordar. También han comenzado a concentrarse en zonas muy contaminadas donde las enfermedades no tardan en esparcirse.

" El gobierno ha dicho hace semanas que ya identificó los lugares pero el tiempo se acaba y hay muy poco progreso", dijo Ian Bray, vocero de la organización Oxfam.

Este es un problema, el otro es que la gente simplemente no quiere irse lejos de sus lugares de origen, incluso si esto implica estar en terrenos peligrosos tras el sismo que mató a más de 200,000 personas.

" La gente está desplazada, perdió sus casas pero no ha perdido sus empleos", dijo Alex Wynter de Cruz Roja Internacional y Red Crescent Societies. " El asunto principal son los terrenos".

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