Tailandia: un golpe de estado detrás de otro

Durante las últimas décadas, Chalad Worachat resistió regímenes militares y legislación dictatorial a costa de huelgas de hambre, en total cinco. Ahora, con 71 años, el parlamentario regresa a la carga, decepcionado al comprobar que después de tantos años y de tanta sangre derramada, Tailandia haya sido incapaz de lograr una verdadera democracia rompiendo su círculo vicioso de golpes de estado militares.

"No caminamos hacia una democracia plena. Vamos hacia atrás de nuevo a la dictadura", dijo a los 25 días de su sexta huelga de hambre, que promete continuar hasta que el último régimen militar adopte los principios democráticos. De rostro cetrino y totalmente vestido de negro, se reclinó sobre una estera, extendida en una acera frente al edificio del Parlamento, ahora vacío.

Chalad ha estado allí antes, a veces para protestar contra personajes concretos, otras para detener decisiones como el proyecto de ley de 1983 que habría permitido a burócratas no electos y oficiales militares convertirse en primeros ministros. Básicamente, lleva años luchando por lo mismo.

"Los tailandeses nunca aprendieron acerca de la democracia, la democracia nunca se compara con la dictadura para ver cuál es mejor", dijo. "Ellos sólo ven lo que está delante de sus narices y ven un héroe, pero un héroe nunca dura mucho."

Los periodistas de AP Denis Gray y Thanyarat Doksone en Bangkok colaboraron con esta nota.

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