Tailandia rechaza negociar con opositores

BANGKOK (AP) — El gobierno tailandés afirmó el domingo que continuará su operativo militar contra los opositores que ocupan una zona céntrica de la capital, a pesar de la mediación de Naciones Unidas que busca dar fin a los enfrentamientos callejeros que han dejado 30 muertos en cuatro días.

Frenar a los soldados no era necesario porque "no usan armas para reprimir a los civiles", dijo el vocero oficial Panitan Wattanayagorn. El gobierno asegura que el operativo es sólo contra "terroristas" armados.

Las declaraciones de Panitan borraron las esperanzas de que termine la crisis política más violenta en Tailandia en varias décadas, una situación que ha caído en el descontrol y genera temores de un caos prolongado en una nación de 65 millones de personas. Tailandia es la segunda economía más grande del sureste de Asia.

Según cifras del gobierno, 59 personas murieron y más de 1.600 resultaron heridas desde que los manifestantes, conocidos como Camisas Rojas, comenzaron sus protestas en marzo. Treinta civiles murieron y 232 sufrieron lesiones desde el jueves en combates que convirtieron una zona de entretenimiento nocturno en territorio de guerra urbana.

Una enorme columna de humo negro se elevaba sobre la ciudad el domingo desde los neumáticos en llamas que los manifestantes usaban como barricadas en sus choques con los soldados. En otro sector de la ciudad, los opositores rociaron con gasolina un puesto de policía de tránsito y lo incendiaron. Por momentos, se escuchaban disparos.

Los Camisas Rojas, que exigen que el primer ministro Abhisit Vejjajiva renuncie, han ocupado una zona de tres kilómetros cuadrados (una milla cuadrada) en una de las áreas más elegantes de Bangkok, que rodearon con neumáticos y bambúes afilados.

Los opositores provienen mayormente de los sectores pobres de la ciudad y el campo. Consideran que el gobierno de coalición de Abhisit llegó al poder a través de la manipulación de las cortes y con el apoyo de las fuerzas armadas y que es un símbolo de la indiferencia de las elites hacia los pobres.

Los Camisas Rojas están virtualmente sitiados por los soldados y se están quedando sin agua y comida.

"Estamos dispuestos a negociar de inmediato", dijo uno de sus líderes, Nattawut Saikua, el domingo a periodistas y simpatizantes. "Lo que es urgente es detener las muertes. Las exigencias políticas pueden esperar".

Nattawut dijo que Naciones Unidas debe mediar porque "no vemos organizaciones neutrales y justas".

El vocero del gobierno rechazó una mediación de la ONU al decir que Tailandia es un país soberano y éste es un asunto interno.

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