Tensión en último día de venta de entradas para Olimpiadas

PEKÍN (AFP) - La venta de las últimas entradas para los Juegos Olímpicos de Pekín transcurrió este viernes en un clima de caos y por momentos violencia en los alrededores del 'Nido de Pájaro', donde se congregaron decenas de miles de compradores, que en muchos casos llevaban dos días esperando.

Un importante número de fuerzas del orden fueron llamadas como refuerzo para controlar a la muchedumbre de casi 50.000 personas que se agolpaban en torno al Estadio Olímpico con la esperanza de comprar alguna de las últimas 250.000 entradas, sobre todo para atletismo, clavados y gimnasia.

Aunque las taquillas no abrían hasta las 09H00 (01H00 GMT) del viernes, muchos esperaban desde el miércoles. La tensión se palpaba entre la muchedumbre y muchos empujaban para mantener o mejorar su lugar en la fila. En un momento dado, la gente retiró una barrera de control y se abalanzó hacia las taquillas.

En estas caóticas condiciones, con un calor y una humedad asfixiantes, algunos insultaban a la policía, que se vio obligada a sacar a ciertas personas de la fila.

"La policía no tenía ni idea de cuánta gente iba a venir y no ha habido ningún tipo de organización en absoluto. Ha sido un caos", lamentaba Wang Zhongliang, empleado de una empresa de envíos postales.

Era la última oportunidad para hacerse con un ticket y la demanda era tal que más de 10.000 personas hacían fila ya el jueves en el principal centro de venta, explicó el jefe de la policía del distrito, Xiong Xingguo, reconociendo que se habían visto desbordados por el gran número de personas congregadas.

"La situación era caótica y difícil", admitía. "En cuanto los periódicos dieron la noticia de la venta de entradas, vino demasiada gente y tuvimos un problema de seguridad".

En medio del caos, un periodista de la AFP vio cómo la policía se llevaba a Felix Wong, un fotógrado del Morting Post de Hong Kong, que según su periódico permaneció varias horas detenido.

Una portavoz de la organización olímpica confirmó a la AFP que Wong fue detenido pero explicó que fue por desobedecer a la policía cuando le pidieron que saliera de la zona restringida y por agredir a un oficial de policía.

A pesar del caos, esta venta era una oportunidad única en la vida para algunos aficionados, como Lei Peng, de 23 años, que durmió dos noches en plena calle.

Su recompensa fueron dos localidades para uno de los grandes acontecimientos de estos Juegos, la final masculina de 110 metros vallas, donde China tiene puestas todas sus esperanzas de oro en el campeón olímpico y mundial Liu Xiang.

"Ha sido duro pero ha valido la pena", decía Lei.

Han Ruxiang, de 76 años, pasó dos noches durmiendo en una esterilla de bambú para que él y su mujer, de 67 años, puedan ver las finales de clavados. "¿Cómo ser chino y no ir a los Juegos Olímpicos siendo en China?", se preguntaba. "Estoy cansado pero muy feliz".

La enorme demanda ha generado un floreciente mercado negro de venta de entradas con grandes beneficios aunque la policía detuvo en los dos últimos meses a unos 60 revendedores, según la prensa estatal.

Un 75% de las entradas para los Juegos fueron reservadas al mercado chino mientras el resto se vendieron a través de los Comités Olímpicos nacionales. La del viernes era la cuarta y última venta para los Juegos, que tiene lugar del 8 al 24 de agosto.

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