Trump se convierte en la controvertida inspiración de un artista albanés

Un artista albanés ha expresado su admiración por el presidente estadounidense, Donald Trump, transformándolo en Rambo, un sacerdote de la mitología griega o Jesucristo crucificado, en una exposición en el Museo Histórico Nacional de Tirana.

La muestra, titulada "The Donald", está compuesta por 46 obras que interpelan con fuerza al publico y despiertan la curiosidad de los albaneses, uno de los pueblos más proestadounidenses de Europa.

"Trump es el cuadragésimo quinto presidente de los Estados Unidos. Yo he expuesto aquí 46 obras augurando que sea también el cuadragésimo sexto", explica a EFE el autor de la muestra, Avni Delvina.

Ha escogido enfocarse en este controvertido personaje político, protagonista constante de la actualidad, para expresar su "indignación" y "oposición" a todos sus críticos, ya sean políticos, periodistas, artistas o gente común.

Delvina, simpatizante del Partido Republicano, comenzó a preparar estas obras en 2016, para oponerse "a la agresión exagerada e injustificada de los medios de comunicación contra Trump".

"Estos ataques mediáticos organizados todos los días de manera perfecta despertaron en mi un gran rechazo", añadió Delvina, que vive en Italia desde hace casi 30 años.

En "Uno contra todos", Delvina presenta al magnate y presidente estadounidense como la escultura griega Laocoonte y sus hijos, pero en lugar de ser atacado por serpientes enviadas por Apolo y Poseidón, lucha contra la cadena televisiva CNN y otros medios críticos con su mandato como "The New York Times" o "The Boston Globe".

Otras piezas se centran en el poder de Trump en la economía nacional e internacional, transfigurándole en un Rambo que carga un carro de combate con el diseño del dólar estadounidense para expresar la potencia de esta moneda en la economía mundial, o en el famoso Toro de Wall Street, símbolo de la bolsa de Nueva York.

Delvina también se manifiesta en contra del conocido actor de cine de Hollywood, Robert De Niro, por sus repetidas declaraciones en contra de Trump.

"Las exageraciones para mi son inaceptables, igual que la sumisión y la aceptación de la opinión del otro sin reflexión", destaca Delvina.

"Me gusta esta exposición y me gusta Trump. Me fío más de un político rico como él que de uno pobre que quiere el poder para enriquecerse", dijo a Efe, Admir Basha, un estudiante.

"A mi me gusta su pintura, pero no el contenido. Trump es muy arrogante y no quiere a los inmigrantes", se queja otro visitante.

En "La lotería americana" se ve a un montón de albaneses luchando por llegar a la Estatua de la Libertad.

Alrededor de 400.000 ciudadanos albaneses, de los 2,8 millones que hay en total, solicitaron la lotería para un visado estadounidense el año pasado.

Estados Unidos goza del aprecio del pueblo albanés, especialmente desde su papel esencial para la independencia de Albania del Imperio otomano en 1912, pero también porque fue un gran símbolo de prosperidad y libertad durante los 46 años de dictadura socialista.

"Sin Estados Unidos quizás Albania no existiría", afirma Delvina.

Además, "The Donald" recuerda el peso de Estados Unidos en el proceso de independencia de Kosovo con una pieza en la que Trump pinta el Ejército de Kosovo, "la segunda decisión más importante tras su independencia" de Serbia, según Delvina, que trasladará su exposición a Pristina en los próximos días.

Kosovo, con una población mayoritariamente de etnia albanesa, se independizó de Serbia en 2008 con el apoyo de Estados Unidos.

Delvina no teme profanar iconos con su controvertida exposición y transforma a la primera dama Melania Trump en la Mona Lisa o al presidente en un Jesucristo crucificado frente a la bandera ondeante de Estados Unidos.

Una de las joyas de la exposición muestra una relación que traspasa la amistad entre Trump y un niño que ríe en su regazo mientras juega con un cohete: el dictador de Corea del Norte, Kim Jong-Un. Al fondo, un misil nuclear acaba de despegar.

Pese a que Kim se enorgullece de sus armas nucleares, "sigue siendo un niño soñador al que hay que tener bajo control hasta que su pueble despierte y se levante para exigir democracia", opina Delvina.  

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